El Hospital Municipal, Liliam Fernández, una institución clave en la atención médica de la región, enfrenta una alarmante situación sanitaria al operar sin acceso regular a agua potable.
Esta atención no solo pone en riesgo la salud de los pacientes y el personal, sino que también compromete seriamente la calidad de los servicios médicos que se prestan a la comunidad.
Desde hace semanas, las fallas en el suministro de agua han sido constantes y prolongadas, obligando al hospital a recurrir a métodos improvisados para cumplir con las tareas más básicas de higiene.

La limpieza de quirófanos, la esterilización de instrumentos o el lavado de manos entre procedimientos, deficiencias representan una amenaza directa a la seguridad sanitaria.
"Es inaceptable que en pleno siglo XXI, un centro de salud tenga que operar en condiciones tan precarias", declaró un representante del médico personal, quien pidió permanecer en el anonimato por temor a represalias.








