El tráfico ilegal de personas en la frontera entre Haití y República Dominicana se ha convertido en una de las economías criminales más lucrativas de la región, moviendo más de USD $65 millones al año, según estimaciones de organismos de seguridad.
Esta actividad, controlada por mafias haitianas y redes mixtas con ramificaciones en territorio dominicano, amenaza la seguridad nacional y agrava la crisis migratoria.















