La República Dominicana enfrenta una profunda crisis educativa, marcada por una alarmante escasez de maestros y miles de profesionales capacitados que continúan sin ser incorporados al sistema.
Según datos del Ministerio de Educación (MINERD), el país necesita entre 10,000 y 18,000 docentes adicionales para cubrir la demanda en las aulas, especialmente en zonas rurales donde la relación estudiante-profesor alcanza ratios críticos de 45:1, muy por encima del estándar recomendado de 25:1.
La falta de maestros se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para garantizar una educación de calidad.
Según la UNESCO, esta escasez no solo afecta la enseñanza, sino que también pone en riesgo el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030.
Entre los principales problemas que desincentivan la profesión docente están:








