Según el organismo, en el período se sumaron 121.164 nuevos puestos de trabajo, un indicador que, a primera vista, refleja el dinamismo en el mercado laboral. Sin embargo, el detalle de las cifras muestra una concentración que genera debates.
El informe destaca que la mayor parte de los nuevos empleos fue ocupada por jóvenes entre 15 y 39 años, lo que representa un respiro en un segmento de la población históricamente golpeado por altas tasas de desempleo.
Ciudadanos buscando empleo.
Más de 86.000 de los nuevos empleos fueron asumidos por profesionales con formación universitaria, lo que evidencia que la demanda laboral está fuertemente concentrada en sectores que requieren mayor preparación académica.
Esto, según los analistas, deja fuera a una gran parte de la población con baja escolaridad o sin acceso a estudios superiores.
Aunque la reducción del desempleo es una señal positiva, los expertos advierten que persiste un desafío estructural en la calidad y distribución de los empleos.
Mientras algunos sectores de servicios, tecnología y áreas profesionales concentran las oportunidades, persiste la precariedad en sectores informales y de baja calificación, donde los salarios suelen ser inestables y sin beneficios laborales.