Alemania avanza con un proyecto que podría cambiar la manera de aprovechar la energía eólica. En la localidad de Schipkau, al este del país, una turbina experimental alcanzó los 365 metros de altura, incluidas sus palas, una dimensión que la posiciona como la más alta de su tipo.
El proyecto pertenece a la compañía alemana GICON y fue desarrollado por encargo de la Agencia Federal Alemana para la Innovación Disruptiva (SPRIND). Su principal objetivo no es solamente establecer un récord, sino comprobar si instalar los aerogeneradores a mayor altura permite producir más electricidad utilizando el mismo espacio.
La clave está en el comportamiento del viento. A medida que aumenta la distancia respecto del suelo, las corrientes de aire tienden a ser más fuertes y estables, por lo que una turbina puede disponer de mejores condiciones para funcionar durante más tiempo.















