
Al amanecer, Belgrano recibió aviso de que el enemigo estaba a media legua. Formó su línea con caballería a la derecha, infantería en el centro y dragones a la izquierda. A las ocho de la mañana ordenó abrir fuego de artillería y luego la carga a bayoneta.

El momento en que todo cambió
Los primeros enfrentamientos favorecieron a los patriotas. Los cazadores dispersaron al batallón de Partidarios y el centro realista se desordenó ante el avance de los pardos y morenos. La caballería patriota sableaba a los dispersos y la victoria parecía al alcance.
Fue entonces cuando intervino el Escuadrón de la Muerte, al mando del salteño Juan Saturnino Castro, un oficial que había violado el juramento de no volver a tomar las armas contra los patriotas. Atacó por la retaguardia con tal decisión que generó confusión y desbande en las filas revolucionarias.













