Durante su concierto del 15 de mayo en la Arena Cañaveralejo de Cali, Colombia, Andrés Calamaro interrumpió la interpretación de "Flaca" para expresar su apoyo a la tauromaquia. Lo que parecía una dedicatoria espontánea terminó en una reacción inesperada del público, abucheos y una salida abrupta del escenario.
El gesto no pasó inadvertido. Con los brazos abiertos y tono serio, dedicó la canción a “toreros, ganaderos, banderilleros y aficionados que se quedan sin trabajo”, y sentenció: “Porque votaron por eso, dejarlos en la calle”. Tras unas líneas más, lanzó un contundente “hasta nunca” y se despidió con la mano.
Una noche tensa con final anticipado
El concierto formaba parte de su gira 1999 Tour y había iniciado con normalidad. Pero al llegar a "Flaca", una de sus canciones más icónicas, Calamaro realizó un gesto con su chaqueta roja que evocaba una muleta taurina. La provocación encendió a parte del público, generando rechazo inmediato.
El episodio no terminó en el escenario. Al día siguiente, el artista publicó en redes sociales una imagen de una estatua de torero, acompañada por un extenso texto en el que defendió la tauromaquia como una expresión cultural comparable al cine o la literatura.
“No sé si los aficionados son mayoría en Colombia, pero tampoco la literatura es mayoritaria y de momento no se queman libros”, escribió, en un paralelismo que buscaba remarcar la legitimidad de la práctica taurina como parte del patrimonio cultural.
“No soy asesino, ni torero, ni maltratador de animales”
En su mensaje, Calamaro también apuntó contra los sectores animalistas, a quienes acusó de agresividad y fanatismo. “Los aficionados a la tauromaquia somos decentes padres de familia que jamás maltratamos animales”, aseguró.









