Un equipo de arqueólogos dirigidos por Louis Florin, del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia, encontró un taller de cerámica romana completo y organizado en forma de grilla en la región de Hauts-de-France. El hallazgo, reportado por La Brújula Verde, revela un espacio de producción a gran escala que funcionó durante varios siglos.
El sitio ocupa unas cinco acres y estuvo habitado entre el siglo I antes de Cristo y el siglo III después de Cristo. Allí se identificaron alrededor de cincuenta pozos de extracción de arcilla, zonas destinadas a preparar el material y a modelar las vasijas con tornos, además de veintiún hornos para cocer la cerámica.
La ubicación del taller no fue casual. Se encontraba sobre la Vía Agrippa, una de las rutas romanas que facilitaban el transporte de las piezas terminadas hacia otros puntos del territorio. Esta red vial permitía que la producción local circulara con mayor facilidad.
Además de las instalaciones productivas, los investigadores recuperaron hogares, hornos menores, pozos de agua, restos de comida y tinajas de almacenamiento. Estos elementos muestran que los alfareros vivían en el mismo lugar donde trabajaban, formando una comunidad estable alrededor de la actividad cerámica.
















