El príncipe Haakon reveló que su esposa sufre un fuerte deterioro por una enfermedad pulmonar crónica, usa oxígeno portátil a diario y espera una posible intervención compleja.
La familia real de Noruega atraviesa un momento especialmente complicado. A los problemas judiciales del hijo mayor de la princesa Mette-Marit y a los recientes inconvenientes cardíacos de la reina Sonia, se suma ahora la seria preocupación por el estado de salud de la heredera al trono.
El propio príncipe Haakon decidió hablar con franqueza sobre la situación de su esposa durante una aparición oficial en Oslo, en la entrega del Premio Abel 2026. Sus palabras generaron gran impacto en toda Europa por la crudeza con la que describió el cuadro médico.
“La princesa heredera está gravemente enferma”, reconoció Haakon ante la cadena NRK. Admitió que el estado de Mette-Marit se agravó en los últimos meses y que la situación lo preocupa mucho.
La princesa, que desde hace años padece una enfermedad pulmonar crónica, empezó a mostrarse en público utilizando una bombona portátil de oxígeno. Esta imagen llamó poderosamente la atención tanto de la prensa local como de los seguidores de las realezas europeas.
El uso diario de asistencia respiratoria
Según explicó el príncipe, el oxígeno portátil le permite sobrellevar mejor las dificultades para respirar. “Eso la ayuda un poco”, señaló, dejando entrever lo delicado del panorama que enfrenta su esposa.
Actualmente, Mette-Marit espera una intervención médica vinculada a un posible trasplante pulmonar. Haakon aclaró que los tiempos dependen solo de las evaluaciones de los médicos. “Son los médicos quienes decidirán cuándo debe hacerse y cuál es el momento adecuado”, dijo.
Estas declaraciones reflejan la inquietud que existe dentro de la Corona noruega, sobre todo después de que el heredero admitiera que la salud de la princesa “ha empeorado bastante” en el último tiempo.
Pese al difícil momento, Mette-Marit intentó cumplir con algunos compromisos institucionales importantes. Su última aparición pública fue durante las celebraciones del Día Nacional de Noruega, donde volvió a usar la asistencia respiratoria mientras estaba junto al resto de la familia.
Una familia real en tensión
La imagen de la princesa junto al príncipe Haakon, los reyes Harald y Sonia y su hijo Sverre Magnus buscó transmitir unidad en medio de un contexto muy delicado. Sin embargo, poco después la preocupación volvió a crecer cuando la reina Sonia fue hospitalizada por problemas cardíacos y debió cancelar parte de su agenda.
Este conjunto de situaciones convirtió a los últimos tiempos en uno de los períodos más difíciles para la monarquía noruega en los últimos años. La salud de Mette-Marit se convirtió en el centro de atención, y las palabras de Haakon pusieron de manifiesto la seriedad del caso.
Los noruegos y los observadores de realeza europea siguen de cerca la evolución del estado de la princesa heredera, a la espera de novedades sobre su tratamiento y posible intervención. La familia real, mientras tanto, intenta mantener la normalidad institucional a pesar de las complicaciones personales que enfrentan.
La crudeza de las declaraciones del príncipe Haakon generó una ola de solidaridad y preocupación en todo el continente, destacando la vulnerabilidad que también enfrentan las figuras públicas ante problemas de salud graves.