En una jornada cargada de expectativa y simbolismo, el Vaticano confirmó este jueves la elección de un nuevo Papa, tras la fumata blanca que emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina, marcando el final del cónclave iniciado tras el fallecimiento de Francisco.
La tradicional señal de humo blanco, que indica que se ha alcanzado el consenso necesario entre los cardenales electores, se produjo en el segundo día de deliberaciones, luego de que los primeros dos sufragios matutinos no arrojaran un resultado concluyente.












