Arqueólogos que trabajan en el complejo funerario de Castillo de Huarmey, en la costa norte del Perú, hallaron evidencias físicas de perros sin pelo de más de 1.200 años de antigüedad. El descubrimiento incluye restos momificados de forma natural, características óseas particulares y pistas sobre su alimentación y el trato que recibían de las personas que los rodeaban.
Estos canes, de cuerpo esbelto, orejas puntiagudas y sin pelaje, aparecen con frecuencia en la cerámica de las sociedades andinas prehispánicas. Hoy una variante de la raza se conoce como perro peruano sin pelo y forma parte del patrimonio cultural del país desde el año 2000. El estudio, publicado en el Journal of Anthropological Archaeology, aporta la primera evidencia física de estos animales en el único sitio wari conocido hasta ahora en la costa norte peruana.
Castillo de Huarmey se encuentra a unos 300 kilómetros al norte de Lima y ocupó unas 45 hectáreas. Funcionó como centro administrativo y funerario del Imperio wari entre los años 600 y 1050 de nuestra era, unos cuatro siglos antes del auge inca. El sitio ya había entregado hallazgos importantes, como una tumba de élite intacta con 58 mujeres de alto rango y más de 1.300 objetos, y sepulturas de artesanos con herramientas de oro, plata y bronce.











