En el antiguo sitio de Perperikon, ubicado en el sur de Bulgaria dentro de las montañas Ródope, arqueólogos desenterraron un sello de la época bizantina que perteneció a la emperatriz Irene Komnene. El hallazgo fue dado a conocer por el arqueólogo Nikolay Ovcharov y se suma a una serie de piezas reales recuperadas en el mismo lugar.
Irene Komnene estuvo casada con Juan III Ducas Vatatzés, emperador de Nicea, el Estado bizantino que se consolidó en el noroeste de Anatolia tras la caída de Constantinopla en 1204. En las primeras décadas del siglo XIII, el gobernante niceno buscaba recuperar el control de la antigua capital imperial mientras el zar búlgaro Ivan Asen II consolidaba su poder en la región.
Según explicó Ovcharov, el sello podría dar cuenta de intercambios o comunicaciones entre Nicea y Bulgaria en ese contexto de reacomodamientos políticos. La pieza ofrece una prueba material de posibles vínculos diplomáticos en un momento de fuerte rivalidad y negociaciones entre ambos poderes.
El investigador destacó que, con el tiempo, esas relaciones desembocaron en una alianza formal. En 1235 Nicea y Bulgaria sellaron un acuerdo que incluyó el matrimonio entre la hija del zar y el hijo del emperador, un vínculo que buscaba fortalecer la posición de ambas cortes frente a otros actores de la época.














