Un fósil antiguo sugiere que distintos grupos humanos convivieron en Asia hace 150.000 años.
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Un descubrimiento arqueológico vuelve a sacudir lo que se creía sabido sobre el origen y la diversidad de los primeros humanos. En China, el análisis de restos fósiles de unos 150.000 años plantea un escenario mucho más complejo del que imaginaban los modelos clásicos.
Lejos de cerrar discusiones, el hallazgo suma nuevas preguntas. Los huesos muestran rasgos mixtos, difíciles de encasillar, y refuerzan la idea de que varios grupos humanos pudieron convivir al mismo tiempo.
El hallazgo suma nuevas preguntas
Un fósil antiguo que nunca terminó de encajar
Los restos fueron encontrados en la provincia de Hebei durante la década del 70. Desde entonces, llamaron la atención por su morfología robusta, demasiado arcaica para humanos modernos, pero distinta de otros linajes conocidos.
Durante décadas, el principal problema fue la falta de una datación precisa. Sin una edad confiable, resultaba imposible ubicar a estos homínidos dentro del árbol evolutivo.
Una nueva datación que cambia el panorama
Investigaciones recientes lograron ajustar el calendario de estos fósiles, atribuidos a Homo juluensis. Según un estudio publicado en Quaternary Science Reviews, su antigüedad se ubica entre 138.000 y 228.000 años.
Una nueva datación que cambia el panorama
Esa franja temporal se superpone con la del enigmático Homo longi, conocido popularmente como el “hombre dragón”, datado en torno a los 150.000 años. La coincidencia no pasó desapercibida para la comunidad científica.
Un norte de China poblado por varios linajes humanos
Si ambas dataciones son correctas, el norte de China habría sido un verdadero mosaico humano. Distintos grupos arcaicos, con anatomías diversas, podrían haber compartido territorio y tiempo.
Un norte de China poblado por varios linajes humanos
Este escenario desafía la idea lineal de que una especie reemplaza a otra sin superposiciones. La evolución humana, al menos en Asia oriental, habría sido mucho más dinámica.
La dificultad de poner etiquetas definitivas
Los especialistas advierten que la coincidencia temporal no confirma automáticamente la existencia de especies separadas. Tampoco permite saber si hubo cruces, reemplazos o vínculos directos entre estos grupos.
Con fósiles fragmentarios, cada rasgo cuenta, pero también puede inducir a errores. Nuevos hallazgos serán clave para determinar si el “hombre dragón” y Homo juluensis son capítulos distintos o piezas de un mismo rompecabezas.