¿Qué pasa ahora con el iceberg?
El A23a comenzó su largo viaje en 1986, cuando se desprendió de la plataforma Filchner. Tras varios años atrapado en el mar de Weddell, en 2020 se liberó. Empezó a moverse hacia el norte, siendo empujado por las corrientes oceánicas.
Posible impacto en la fauna local
El British Antarctic Survey informó que el iceberg podría evitar una colisión con las zonas de reproducción de pingüinos y focas bebés. Sin embargo, aún no se sabe con certeza qué efectos tendrá sobre el ecosistema local.















