La venta del bono que perduró
En diciembre de 1624, se vendió uno de esos bonos a una mujer de Ámsterdam, Elsken Jorisdochter. A cambio de un préstamo de 1.200 florines, la entidad local se comprometió a pagarle un interés del 2,5% anual a perpetuidad, a ella y a sus descendientes. Aunque el bono original ha pasado por múltiples transformaciones y guerras, uno de estos bonos perduró.
Un bono que sobrevive al tiempo
A pesar de las dificultades que atravesó Europa central durante estos 400 años, el bono de Jorisdochter ha llegado hasta nuestros días. Aún en la actualidad, el sucesor de la antigua entidad emisora, Hoogheemraadschap De Stichtse Rijnlanden, cumple con el pago anual de 13,61 euros.














