Antes de convertirse en una de las figuras más influyentes de la política argentina, Juan Manuel de Rosas consolidó su poder desde la campaña bonaerense. Allí, entre campos, ganado y peones, forjó una experiencia de administrador rural que después le resultaría decisiva.
Uno de los puntos clave de esa etapa fue la estancia Los Cerrillos, ubicada cerca de San Miguel del Monte, en una zona que a comienzos del siglo XIX todavía formaba parte de la frontera. En 1820, Rosas adquirió esas tierras junto con Juan Nepomuceno Terrero y los hermanos Luis y Manuel Dorrego.
Con el tiempo, el establecimiento se transformó en una estructura productiva sólida y, al mismo tiempo, en una base de poder militar. Rosas impuso una administración estricta: organizaba el trabajo de los peones, controlaba los cultivos y fijaba normas claras para el cuidado de los animales y las herramientas.



















