El Mundial 2026 comenzó oficialmente con una espectacular ceremonia de apertura en el SoFi Stadium de Los Ángeles, donde la música tuvo un papel central. Entre todos los artistas convocados para la ocasión, la gran figura de la noche fue Katy Perry, quien fue elegida para encabezar uno de los momentos más esperados del evento.
La cantante estadounidense, cuyo nombre real es Katheryn Elizabeth Hudson, se presentó ante miles de espectadores presentes en el estadio y millones de personas que siguieron la transmisión alrededor del mundo. Junto a ella también participaron destacados artistas internacionales como Future, Anitta, LISA, Rema y Tyla, quienes aportaron diferentes estilos musicales a una ceremonia marcada por la diversidad cultural.
Horas antes del espectáculo, Perry ya había comenzado a generar expectativa entre sus seguidores al compartir imágenes de los ensayos en sus redes sociales.

Para la ocasión eligió un vestido plateado de inspiración futurista que rápidamente se convirtió en uno de los temas más comentados de la noche. El diseño combinaba un cuerpo ajustado con transparencias y aplicaciones brillantes que reflejaban las luces del estadio.
La pieza se completaba con una imponente falda confeccionada con cientos de flecos metalizados plateados que caían hasta el suelo y formaban una extensa cola. La artista acompañó el look con sandalias de taco alto, el cabello suelto y un maquillaje sutil que permitió que toda la atención se concentrara en el impactante diseño.

Una celebración inspirada en los 250 años de Estados Unidos
La ceremonia tuvo como eje temático los 250 años de la independencia de los Estados Unidos, motivo por el cual la puesta en escena buscó representar la diversidad cultural que caracteriza al país anfitrión.
Tras una cuenta regresiva que encendió al público, una enorme bandera azul se desplegó sobre parte del campo de juego. Luego llegó una presentación con decenas de bailarines y percusionistas que combinaron ritmos y expresiones artísticas vinculadas a distintas comunidades que forman parte de la identidad estadounidense.










