Meta presentó sus nuevos Ray-Ban Display, unos anteojos inteligentes que integran una pantalla casi invisible en uno de sus cristales y una pulsera que permite controlarlos con gestos de la mano. El anuncio se dio durante la conferencia Meta Connect 2025.
El modelo, desarrollado junto a Ray-Ban, apunta a convertirse en un dispositivo clave dentro del mercado de wearables, combinando diseño clásico con funciones de realidad aumentada y control por electromiografía.
Meta presentó sus nuevos Ray-Ban Display
Un diseño clásico con tecnología avanzada
Los Ray-Ban Display mantienen un aspecto tradicional, con parlantes y seis micrófonos en las patillas, además de una cámara de 12 MP. Pesan 70 gramos y permiten escuchar música, interactuar con Meta AI, traducir audio y texto, tomar fotos o hacer streaming en vivo.
Desde su debut en 2021 con los Ray-Ban Stories, Meta ya vendió 4,4 millones de unidades de anteojos conectados, consolidando su presencia en este segmento.
La pantalla invisible y sus funciones
La gran novedad es la pantalla integrada en el cristal derecho. Tiene 600 x 600 píxeles de resolución, 5000 nits de brillo y ocupa solo 20 grados del campo visual. Permite ver mapas, mensajes, notificaciones, clima o subtítulos en tiempo real.
Lo más llamativo es que resulta prácticamente invisible desde el exterior. Solo un 2% de la luz se filtra hacia afuera, manteniendo la estética de gafas convencionales. Además, se ofrecen versiones con cristales graduados y fotocromáticos.
Control con la muñequera inteligente
El otro gran agregado es una pulsera que detecta los impulsos eléctricos de la mano mediante electromiografía. Gracias a esto, se pueden realizar gestos sutiles para navegar la interfaz, seleccionar elementos o incluso simular escritura para enviar mensajes.
Control con la muñequera inteligente
A diferencia de dispositivos como los Apple Vision Pro, este sistema no depende de que las manos estén visibles.
Autonomía y disponibilidad
Los anteojos ofrecen hasta 6 horas de autonomía en uso mixto y 30 horas con su estuche de carga. La pulsera, por su parte, alcanza unas 18 horas de duración. Todo el procesamiento se realiza en el mismo equipo, lo que los hace más independientes.