La historia entre ellos empezó en la infancia, en épocas de juegos por las calles de tierra, competencias de velocidad y tardes sin apuro.
“A mí me decían Speedy González”, recordó Soledad. El apodo surgió por las carreras que ambos hacían para ver quién corría más rápido por su Arequito natal.
También estaban presentes por entonces Florencia y Julieta, primas de la cantante, que acompañaban aquella etapa de descubrimientos y complicidades.
Mientras avanzaban por la plaza principal, los recuerdos comenzaron a brotar solos: cartas, juegos, paseos y aquella primera sensación de “gustarse” sin saber todavía qué significaba.
Fue en ese clima que Mauro soltó una confesión inesperada: “Busqué las cartitas… no las encontré. Si no, las traía”.
La Sole estalló en risas y admitió que, aunque ella no era tan organizada, seguramente su mamá guardó más de una. Cristina Pérez no pudo ocultar su ternura y cerró la escena con una frase que coronó el momento: "¡Ay, me muero… se mandaban cartas a los 10 años!”.