Soledad Pastorutti se reencontró con su primer amor: ¿de quién se trata?
Soledad Pastorutti se reencontró con un viejo amor
porRedacción
sociedad
Durante una recorrida por Arequito para el ciclo Camino a casa, la cantante se reencontró con Mauro, su primer novio.
Soledad Pastorutti regresó a las calles de Arequito, su pueblo natal, para grabar una nueva entrega de Camino a casa (Telefe), el programa de Cristina Pérez en el que cada invitado revive los lugares y recuerdos que marcaron su historia.
Lo que nadie imaginaba es que, en medio de la recorrida, la Sole protagonizaría un reencuentro inesperado: se cruzó con Mauro, su primer amor de la infancia.
El momento ocurrió mientras la cantante caminaba junto a sus amigas Carolina y Belén, con quienes compartió aventuras, secretos y tardes interminables en la plaza del pueblo.
La Sole junto a Mauro
Entre anécdotas y risas, Soledad se detuvo de golpe. Frente a ella, un hombre se acercaba con una sonrisa tímida y cierta sorpresa.
Apenas lo reconoció, lanzó un “¡No!” cargado de emoción. Era Mauro, aquel chico que había sido su novio en sexto grado y que hoy se desempeña como diputado.
“Él era el galán”, admitió entre risas, y enseguida aclaró, divertida: “Hablamos en tiempo pasado para no hacerte quedar mal a vos… y no quedar mal yo con mi marido”.
Cristina Pérez, testigo privilegiada, no tardó en hacer la pregunta obligada: "¿Fueron el primer flechazo los dos?". La respuesta fue simultánea: "sí".
La historia entre ellos empezó en la infancia, en épocas de juegos por las calles de tierra, competencias de velocidad y tardes sin apuro.
“A mí me decían Speedy González”, recordó Soledad. El apodo surgió por las carreras que ambos hacían para ver quién corría más rápido por su Arequito natal.
También estaban presentes por entonces Florencia y Julieta, primas de la cantante, que acompañaban aquella etapa de descubrimientos y complicidades.
Mientras avanzaban por la plaza principal, los recuerdos comenzaron a brotar solos: cartas, juegos, paseos y aquella primera sensación de “gustarse” sin saber todavía qué significaba.
Fue en ese clima que Mauro soltó una confesión inesperada: “Busqué las cartitas… no las encontré. Si no, las traía”.
La Sole estalló en risas y admitió que, aunque ella no era tan organizada, seguramente su mamá guardó más de una. Cristina Pérez no pudo ocultar su ternura y cerró la escena con una frase que coronó el momento: "¡Ay, me muero… se mandaban cartas a los 10 años!”.