La sonda Parker Solar Probe de la NASA completó su 28º acercamiento al Sol, llegando a solo 3,8 millones de millas de la superficie y alcanzando una velocidad de 430.000 millas por hora. Este paso marca un nuevo hito en la misión que ya lleva ocho años estudiando nuestra estrella.
La nave empezó su aproximación el 3 de junio y envió una señal de baliza el jueves para confirmar que todo estaba en orden. Desde su lanzamiento en 2018, la Parker ha ido acercándose cada vez más, rompiendo sus propios récords de distancia y velocidad. En el primer flyby alcanzó “solo” 213.200 mph a 15 millones de millas.
A pesar del calor extremo que soporta el escudo térmico —que llega a casi 1.700 grados Fahrenheit—, la sonda se mantiene en excelente estado. Los ingenieros destacan que la temperatura interna se mantiene estable gracias a mantas térmicas, lo que indica que el escudo no se está degradando.
“Esa consistencia térmica es un indicador clave de la salud de la nave”, explicó John Wirzburger, ingeniero de sistemas de la misión en el Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins.








