En un mundo donde el comercio electrónico ha democratizado el acceso a bienes y servicios, Uruguay parece empeñado en retroceder al proteccionismo del siglo XX. La irrupción de Temu, la plataforma china de precios irrisorios, ha desatado una histeria colectiva entre empresarios locales y gremiales que claman por restricciones a las compras online.
Un régimen restrictivo que coarta libertades
Desde 2012, Uruguay regula las compras por internet bajo un régimen de franquicias que permite a mayores de 18 años realizar hasta tres envíos anuales libres de impuestos, siempre que no superen los 200 dólares y los 20 kilos por paquete (Decreto 336/015, vigente desde 2016). Inicialmente, se permitían cinco envíos por año, pero las sucesivas reducciones (cuatro en 2016, tres en 2017) reflejan una tendencia a limitar el acceso al comercio global
Este marco legal, lejos de fomentar la libertad de elección, ya impone trabas significativas. Cada paquete debe pasar por controles aduaneros que, según los empresarios, son insuficientes para garantizar "seguridad" o "calidad", pero que en la práctica encarecen y retrasan las entregas.
La fiebre del e-commerce
El comercio electrónico en Uruguay ha explotado, y Temu es el catalizador. En 2024, se registraron 961.152 transacciones web al exterior, un aumento del 75% respecto al año anterior, con un promedio de 80.096 compras mensuales.
Entre Enero y Febrero de 2025, llegaron 255.240 paquetes bajo el régimen de franquicias, un crecimiento interanual del 165,6%. Febrero de 2025 marcó un pico de 167.000 operaciones, un salto del 240% desde las 48.000 de febrero de 2024. Se estima que las compras bajo este régimen superarán los 180 millones de dólares en 2025.
Estos números no son solo estadísticas; son la prueba de que los uruguayos están votando con sus billeteras. Prefieren productos baratos, variados y accesibles, algo que el comercio local, lastrado por impuestos y costos operativos, no puede igualar.
Restringir estas compras no hará que los consumidores vuelvan a las tiendas locales; simplemente los empujará a mercados informales o al contrabando.
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El impacto de Temu: Una muestra del Estado Uruguayo desquiciado
Temu aterrizó en Uruguay en mayo de 2024 y, en pocos meses, transformó el panorama del e-commerce. En noviembre de 2024, las compras bajo franquicias duplicaron las de abril (de 51.389 a 101.611). En 2024, el número de uruguayos que usaron el régimen de franquicias pasó de 220.000 a 650.000, un aumento del 195%.
La Cámara de Comercio estima que Temu mueve 170.000 paquetes mensuales, generando una "pérdida" de 15 millones de dólares al mes para el comercio local. Los rubros más afectados son vestimenta (10% de las importaciones totales bajo franquicias) y juguetes (17%).
Los consumidores uruguayos, hartos de precios inflados por impuestos y márgenes locales, han encontrado en Temu una alternativa que les permite estirar sus ingresos.
Los empresarios lloran "competencia desleal", pero lo que realmente temen es la libertad de elección. Temu no obliga a nadie a comprar; ofrece precios que los comercios locales no pueden o no quieren igualar. En lugar de exigir restricciones, deberían innovar, exponer ante la sociedad la elevada carga impositiva que tienen, reducir costos y también aceptar que el mercado no es cautivo y como todo, evoluciona.













