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Malí

La CEDEAO embarga a Mali y deja al gobierno golpista al borde del colapso

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La Comunidad Económica de Estados de África Occidental anunció un embargo total a Mali tras la desviación anti-democrática presentada en una hoja de ruta y deja al gobierno golpista al borde del colapso económico y social.

Tras una presentación fallida de una hoja de ruta de la Junta Militar de Mali ante la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), la organización multinacional anunció un embargo total al país miembro.

En la hoja de ruta, propuesta el 3 de enero, los militares malienses dirigidos por el coronel y líder del golpe de Estado Assimi Goita que lo llevó al liderazgo nacional el 27 de agosto de 2020 y a la presidencia de facto el 7 de junio de 2021, fijaron las siguientes fechas:

  • Diciembre 2023: Reforma constitucional.
  • Junio 2024: Elecciones regionales.
  • Mayo 2025: Elecciones parlamentarias.
  • Enero 2026: Elecciones presidenciales.

La hoja de ruta, discutida por los Estados miembros de la CEDEAO el 9 de enero, claramente no ha logrado satisfacer las expectativas de ninguna forma, ya que las fechas que se brindan en la misma son muy distantes. Mientras que los países democráticos de la organización esperaban elecciones en este mismo 2022, las presidenciales fijadas por los militares serían recién en 4 años.

Cumbre de la CEDEAO en Ghana. Enero 2022.

Por esto, el embargo total y bloqueo impuesto por el importante grupo regional de 15 países no se ha tardado e incluye:

  • Congelamiento de la asistencia financiera y suspensión del comercio (salvo bienes de primera necesidad): Fuerte golpe a la economía de Mali, muy dependiente de las ayudas externas. Esto perjudica a la Junta Militar, que tendrá que buscar soluciones desesperadas para evitar una crisis que provoque manifestaciones masivas.
  • Cierre de fronteras y expulsión de embajadores: Duro contragolpe al proceso diplomático y social, que deja al país aislado de sus socios y viene con un claro costo económico consigo.
  • Congelamiento de activos financieros malienses en socios de la CEDEAO: Los miembros de la alta esfera política y de la Junta Militar reciben un ataque personal, con el congelamiento de activos financieros individuales y empresas (apropiadas por burócratas en buena parte) en el exterior.

Como era de esperar, el gobierno “de transición” de Goita lanzó un comunicado condenando las medidas adoptadas por la CEDEAO, pero declarando su abierta disposición a continuar el diálogo mutuo.

Horas tras el anuncio de la CEDEAO, la Junta Militar de Guinea, liderada por el coronel golpista Mamady Doumbouya quién realizó un golpe de Estado el 5 de septiembre de 2021, declaró que no se adherirá a las nuevas medidas de la CEDEAO y que apoya a su aliado Mali. Sin embargo, esta acción estaba llamada a suceder, ya que Guinea, al igual que Mali, tiene su membresía de la organización suspendida desde su respectivo golpe de Estado.

El embargo a Mali llega en un contexto en el que se sustituye como principal aliado internacional a Francia por Rusia. A fines de 2021, el gobierno liderado por Emmanuel Macron retiró a sus tropas del norte del país (en condena por el golpe), provocando una suerte de vacío de poder diplomático aprovechado por Rusia, que posicionó en las antiguas bases francesas a instructores militares y soldados rusos.

Esta situación de influencia rusa hizo que ahora, tras las sanciones impuestas por la CEDEAO, Francia y la Unión Europea anuncien conjuntamente su apoyo a las duras políticas.

Malí

Francia anuncia la retirada de sus tropas de Malí tras el golpe de Estado militar que colocó un gobierno pro-ruso

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Francia y sus socios occidentales anunciaron la retirada de todas sus tropas de Mali, poniendo punto final a la lucha anti-yihadista en el revuelto país africano. Las tropas serán re-desplegadas en Níger, desde dónde se seguirá combatiendo al terrorismo islámico.

Francia y sus socios occidentales anunciaron la retirada de todas sus tropas de Mali y su re-despliegue en Níger, en la zona de la triple frontera con Burkina Faso, desde dónde se seguirá combatiendo al terrorismo yihadista por la vía armada.

El presidente francés Emmanuel Macron busca la reelección en unos importantes comicios presidenciales que se celebrarán a lo largo de dos semanas, del 10 al 24 de abril. En este contexto Macron no se puede permitir un nuevo escándalo internacional provocado por los choques con la Junta Militar de Mali, que está acercando posiciones con Rusia y dejando de lado a su histórico aliado, Francia.

Así, la Operación Barkhane y su unidad especial, Takuba, ponen fin a su histórica presencia en Malí. Las bases de Gossi, Menaka y Gao cesarán sus funciones en un plazo de 4 a 6 meses.

En un discurso anunciando la medida conjunta, Macron afirmó que ya no se reúnen las condiciones políticas, operativas y jurídicas para continuar la lucha contra grupos yihadistas en el país por la falta de cooperación con la Junta Militar, que gobierna desde Bamako, la capital, y viene con un incremento en su hostilidad para con los socios europeos.

“Nos comprometemos a seguir presentes en la región. Pero el corazón de esta operación militar ya no estará en Mali sino en Níger (…) No podemos permanecer activos militarmente al lado de unas autoridades con las que no compartimos ni la estrategia ni los objetivos“, dijo Macron, en una conferencia televisada.

Los firmantes del comunicado conjunto y quienes han dado apoyo militar y/o logístico a la Operación Barkhan son Alemania, Bélgica, Benín, Canadá, Chad, Costa de Marfil, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Francia, Italia, Ghana, Mauritania, Níger, Portugal, República Checa, Rumanía, Senegal, Suecia, Togo, el Consejo Europeo, la Comisión Europea, la Coalición para el Sahel y la Comisión de la Unión Africana.

Soldado francés y soldado maliense trabajando en conjunto en una operación militar anti-yihadista.

Luego de que el país africano fuera víctima de 2 golpes de estado sucesivos en 2020 y 2021, las relaciones franco-malienses se han visto inmersas en un mar de tensiones. Esto se debe a que el régimen militar que se hizo con el poder se ha negado a cumplir los plazos para llamar a elecciones, recientemente anunciando que aplazarían las elecciones para el 2026, a la vez que se muestra cada vez más hostil a la presencia francesa —y europea en general— en su territorio.

No obstante, no es solo Malí quien se encuentra bajo el mando de los militares. El 24 de enero de este año, las fuerzas armadas de Burkina Faso, otro país que está bajo la esfera de influencia de Francia, depusieron al presidente Christian Kabore, luego de 2 días de amotinamiento en los cuarteles de la capital Uagadugú.

La toma de poder en Burkina Faso también está ligada a un acercamiento de las Fuerzas Armadas nacionales a Rusia, y se espera que prontamente ocurra con Francia lo mismo que ocurrió en Malí: la Junta Militar se torne cada vez más hostil con la presencia francesa, y finalmente lo expulse del país con la anuencia de Vladimir Putin.

Esto ha abierto lugar a la penetración rusa en la región. La Unión Europea ha denunciado la presencia de mercenarios de la empresa de seguridad rusa Wagner, vinculada con el presidente ruso Vladimir Putin, y con fuerte presencia en países en crisis como Libia o Siria. Se trata de un grupo al que la Unión Europea le ha impuesto sanciones por cometer violaciones de derechos humanos —como torturas, ejecuciones y violaciones sexuales— en países donde han sido contratados.

En los últimos años, la Operación Barkhane tuvo un éxito incuestionable, logrando abatir al jefe de AQMI (Al-Qaeda en el Magreb Islámico) y evitando la caída de Mali y el África Central ante la propia Al-Qaeda y el ISIS (Estado Islámico) durante la Primavera Árabe.

Sin embargo, los gobiernos europeos temen que la actual situación deje un vacío que puedan aprovechar Al-Qaeda y el Estado Islámico (ISIS), ya que las Juntas Militares no están pudiendo ejercer control más allá de las capitales de Malí y Burkina Faso, mientras el resto del país desciende al caos y la anarquía, espacio siempre aprovechado por el fundamentalismo islámico.

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Malí

Los militares vuelven a tomar el poder en Malí tras quitar al Presidente y al Primer Ministro que ellos mismos habían puesto

Los militares de Malí vuelven a tomas las riendas del gobierno tras quitar al presidente y al primer ministro que ellos mismos habían puesto en formato de “transición” hacia la democracia luego de haber hecho un golpe de Estado en agosto de 2020.

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Durante la última semana se produjeron importantes movimientos políticos en el importante país africano Malí, puesto que los militares golpistas de agosto 2020 volvieron a tomas las riendas del gobierno tras estar disconformes con el primer ministro y el presidente que ellos mismos habían puesto.
El llamado “gobierno de transición con observación militar” que tenía a Bah N’Daw como presidente y a Moctar Oaune como primer ministro, llegó a su fin tras apenas 9 meses de mandato. 
Ambos encabezaron recientemente unos cambios en el gabinete de ministros en los que trataron de sacar del cargo a dos miembros de la Junta Militar, denominada “Consejo Nacional para la Salvación del Pueblo“.

Esto fue denominado por la Junta como una “gran traición a la transición democrática” y los militares removieron a N’Daw y a Ouane de sus cargos, encarcelándolos y llamando a un nuevo esquema de gobierno.

El Coronel Assimi Goita, quien estaba como Vicepresidente del gobierno de transición volvió a asumir el poder absoluto de Malí, regresando al puesto que obtuvo tras el golpe de Estado.

Goita reaseguró que este conflicto las elecciones libres y abiertas siguen vigentes para celebrarse en 2022, tal y como se había prometido a mediados de 2020 luego del golpe militar.
Negociaciones entre el gobierno militar, organizaciones internacionales y representantes de países con fuerte presencia en la zona.

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En el ámbito internacional, las reacciones se dieron incluso antes del nuevo golpe, cuando se encendieron las alarmas tras un comunicado de urgencia de la Embajada de Estados Unidos en el país en el que se advertía la movilización de vehículos militares en la ciudad de Bamako, la capital, horas antes del arresto de las principales figuras políticas malienses.

La Misión de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA), al igual que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Africana (UA), ratificaron su pedido por la paz en Malí y sugirieron a los militares la liberación inmediata de los presos políticos que fueron forzados a dimitir.
A su vez, la Unión Europea y Turquía también adhirieron a las declaraciones de la rama de la ONU. 
Por su parte, Francia, el país que “apadrina” a Malí y mantiene un importante poder en la zona puesto que fueron su colonia en el pasado, solicitó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de ONU para tratar este tema.
El nuevo presidente transitorio de Malí, coronel Assimi Goita.

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Los 15 miembros de la CEDEAO se reunieron este domingo en Ghana con el fin de responder a la toma de posesión de Goita, que según ellos ha puesto en peligro una transición de regreso a la democracia y que podría socavar una lucha regional contra los militantes islamistas. 
Los líderes africanos insisten en que la transición del poder en Malí sea ordenada y que ese proceso siga siendo liderado por civiles.
A su vez, surgieron espontáneamente fuertes protestas ante la Embajada de la Federación Rusa, en las cuales exigían al gobierno dirigido por Vladimir Putin la intervención militar para frenar el golpe de Estado, ya aprobado por el Tribunal Constitucional, y sacar a las potencias europeas de la escena política de la zona de África Occidental.

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Malí

La junta militar golpista toma el control de Mali pero no promete elecciones en los próximos meses

Tras la dimisión forzada del Primer Ministro y del Presidente, finalmente asumió una Junta Militar. La población espera que la junta convoque a elecciones libres y democráticas lo antes posible, pero podrían quedarse en el poder hasta 3 años.

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El pasado 18 de agosto, un golpe de Estado militar derrocó al Presidente y al Primer Ministro de Mali (Ibrahim Boubacar Keïta y Bobou Cissé, respectivamente), tras las diversas protestas que exigían un cambio de gobierno. Desde entonces, la junta militar ha realizado varias reuniones para discutir el futuro del país. 

La junta militar, que ha tomado el nombre de “Comité Nacional para la Salvación del Pueblo” ya ha capturado los edificios de los Ministerios y oficialmente posee control sobre todo Mali. Encabezada por los coroneles Sadio Camara, Ismaël Wagué, Malick Diaw y Assimi Goïta, la junta eligió a Goïta como nuevo Jefe de Estado.

En el transcurso del golpe, la junta militar encarceló a los derrocados Primer Ministro y Presidente y los forzaron a dimitir. Sin embargo, este jueves 27 de agosto el presidente Boubacar Keïta fue liberado con la condición que no interfiera en el proceso. El paradero o estado del primer ministro sigue siendo desconocido.

El nuevo jefe de Estado, Assimi Goïta, de 37 años, fue entrenado por los ejércitos de Estados Unidos, Alemania y Francia, y ha trabajado codo a codo con las fuerzas especiales del país norteamericano en la lucha contra el terrorismo islámico.

En el medio: Assimi Goïta, nuevo Jefe de Estado de Malí, cuenta con el apoyo directo de Rusia.

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Líderes de la nueva junta militar, entre ellos su portavoz Wagué y los coroneles que conformaron el golpe.


Assimi Goïta junto al delegado del Comité Económico de África Oriental (ECOWAS), el ex presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan.

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Tras el anuncio del golpe, gran parte de la población salió a festejar en las calles de toda Mali, realizando diversos homenajes a las Fuerzas Armadas en la capital, Bamako. Los manifestantes, alegres, pedían la celebración de nuevas elecciones generales.

El comité nacional militar ya se ha reunido con diplomáticos de Costa de Marfil y la Federación Rusa, aparte de recibir una delegación especial de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) encabezada por el ex-presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan.

Por su parte, Estados Unidos anunció que no se darán más entrenamientos a las Fuerzas armadas de Mali hasta que se complete una evaluación y se muestre confianza en el nuevo gobierno.

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Luego de una reunión con líderes políticos de diversas ideologías y la delegación de la CEDEAO, la junta militar ofreció una transición militar de gobierno dirigida por los militares.

La CEDEAO puso sobre la mesa las condiciones de que la junta nombre a un Presidente y a un Primer Ministro en menos de 12 meses, que no podrá participar de las próximas elecciones, pero aún no se ha llegado a un acuerdo entre las partes.

El futuro de Mali es incierto, y tras los fracasos en las negociaciones con la CEDEAO y las distintas naciones occidentales que exigieron la vuelta a la democracia y liberación de los detenidos, se desconoce si la junta planea quedarse en el poder mediante la aplicación de medidas totalitarias o si transferirán el poder en un plazo menor a los 3 años como prometieron.
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