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Burkina Faso

Segundo golpe de Estado en Burkina Faso en 8 meses: Se consolida el giro hacia la esfera de influencia rusa

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Luego de solo 8 meses desde el golpe de estado del teniente coronel Paul-Henri Samaogo Damiba, el capitán Ibrahim Traoré toma control del Gobierno y promete aliarse con Rusia para vencer al yihadismo.

Un grupo de militares encabezados por el capitán Ibrahim Traoré ha dado este viernes un golpe de Estado en Burkina Faso, derrocando al presidente de facto, el teniente coronel Paul-Henri Samaogo Damiba, quien a su vez llegó también había llegado al poder mediante otro golpe militar el pasado 24 de enero.

Traoré es la cabeza de la nueva Junta Militar, y se han suspendido a todos los funcionarios del actual gobierno y las garantías constitucionales, según han informado este viernes por la tarde a través de un comunicado leído en la televisión pública RTB. Los oficiales también han decidido cerrar las fronteras hasta nuevo aviso y decretar un toque de queda entre las 21:00 y las 5:00 horas.

Al igual que en el golpe de Estado de enero, los militares han justificado su alzamiento por “el deterioro de la situación en materia de seguridad”, en referencia a la creciente violencia yihadista que se extiende por el país.

Pero además los militares que tomaron el poder, le recriminan al teniente coronel Damiba que no sacó a Burkina Faso de la esfera de influencia de los Estados Unidos y Europa, como había prometido cuando llevó a cabo el golpe.

Miembros de la nueva Junta leen el comunicado del nuevo dictador en la televisión pública RTB.

Damiba tomó control del Gobierno el pasado 24 de enero tras protagonizar un golpe de Estado contra el presidente Roch Marc Christian Kaboré, quien había sido electo democráticamente y era aliado de Occidente.

La llegada de los militares al poder constituyó un fuerte acercamiento a Rusia, como viene ocurriendo en varios países del oeste de África, pero el giro no había sido lo suficientemente rápido para algunos de los más influyentes generales del flamante régimen.

La degradación de la situación en materia de seguridad que amenaza las bases de nuestra nación y la incapacidad manifiesta del poder para unir a los burkineses y hacer frente a la situación” fue el motivo esgrimido en enero.

Sin embargo, ocho meses después la situación en materia de seguridad se ha seguido deteriorando a un ritmo alarmante. La mitad del país está fuera del control del Estado y en ellas campan a sus anchas grupos armados que se dedican al robo, la extorsión, el secuestro de civiles y el cobro de impuestos de manera paralela.

Además, han acusado al teniente coronel Damiba de haber mantenido “el mismo sistema de seguridad que fracasó en los anteriores gobiernos”. En la declaración oficial, se dijo que Damiba había rechazado las propuestas de los oficiales para reorganizar el Ejército, y que había continuado con la estructura militar que había llevado a la caída del gobierno anterior.

“Las acciones de Damiba nos convencieron gradualmente de que sus ambiciones se estaban desviando de lo que nos propusimos hacer. Decidimos este día eliminar a Damiba”, se dijo en la declaración.

El malestar entre ciertos sectores del Ejército había ido creciendo en los últimos meses ante el deterioro de la situación en materia de seguridad y el constante hostigamiento por parte de grupos yihadistas, en concreto el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) y sus aliados locales.

La gota que colmó el vaso fue el ataque terrorista, el pasado lunes, a un convoy de mercancías a su paso por la localidad de Gaskindé, en el norte del país, cuando se dirigía a abastecer a la ciudad de Djibo, sitiada por los yihadistas desde hace meses.

En dicho ataque fallecieron, según las autoridades, 11 soldados, una veintena de personas resultaron heridas y 50 civiles, en su mayor parte comerciantes, están desaparecidos.

Los incidentes comenzaron pasadas las cuatro de la madrugada de este viernes en la capital del país, Uagadugú, cuando se escucharon disparos y explosiones en diferentes puntos de la ciudad, especialmente en los alrededores del palacio presidencial y el cuartel militar Baba Sy, sede de la junta militar que gobierna el país.

Los militares tomaron posición en puntos estratégicos de la capital y la televisión pública dejó de emitir durante buena parte del día. Instantes después volvieron a escucharse disparos y explosiones en el barrio de Ouaga 2000, donde se encuentra el palacio presidencial.

Decenas de ciudadanos se concentraron en la plaza de la Nación pasado el mediodía para pedir la salida de las tropas francesas, una mayor cooperación militar con Rusia y la liberación del teniente coronel Emmanuel Zoungrana, en prisión desde el pasado enero, acusado de conspiración por organizar un golpe de Estado.

Burkineses protestan contra el régimen militar que llegó en enero, con banderas de Rusia, pidiendo una mayor política de seguridad en el país.

La crisis comenzó en 2015 primero como un contagio del yihadismo procedente de Malí y después mediante la emergencia de grupos terroristas locales. En estos siete años han habido más de 7.000 muertos y unos dos millones de personas, el 10% de la población, han huido de sus hogares.

Al igual que sucedió en Malí en los dos golpes de Estado sufridos en 2020 y 2021, que llevaron al poder al coronel Assimi Goita, la sombra del sentimiento antifrancés, la caída de los Estados Unidos y Europa y la creciente influencia rusa que se extiende por el Sahel está presente en esta revuelta.

Decenas de ciudadanos burkineses ya sacaron banderas rusas para celebrar el golpe en enero pasado y en la concentración de Bobo Dioulasso que tuvo lugar este jueves, representantes de la sociedad civil reclamaban un cambio de aliados en la lucha antiterrorista, siguiendo el ejemplo de Malí, que ordenó la expulsión de todos los militares franceses y desde finales de 2021 colabora con instructores y mercenarios rusos de la compañía privada Wagner.

Las Naciones Unidas han expresado su preocupación y han hecho un llamamiento a la calma. “Burkina Faso necesita paz, necesita estabilidad y necesita unidad para luchar contra los grupos terroristas y las redes criminales que operan en partes del país”, dijo Stephane Dujarric, portavoz de la ONU.

Burkina Faso

Golpe de Estado en Burkina Faso: Los militares toman el control, endurecen el combate contra ISIS y se alinean con Rusia

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El país que estaba bajo la esfera de Francia se convierte en el cuarto país de África Occidental en caer en un gobierno de facto y girar su apoyo de Occidente a Rusia.

El pasado lunes por la mañana, las Fuerzas Armadas de Burkina Faso depusieron al presidente Roch Marc Christian Kaboré luego de 2 días de amotinamiento de los militares en los cuarteles de la capital Uagadugú, donde se oyeron disparos durante la jornada del domingo.

El Ejército anunció la disolución del gobierno y de la Asamblea Nacional, suspendió la Constitución, cerró las fronteras del país y anunció un toque de queda nocturno desde las 21:00 hasta las 05:00 todos los días hasta que se “normalice la situación”.

El anuncio, leído por televisión nacional, fue firmado por el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba, quien había sido designado en diciembre para hacerse cargo de la seguridad de la capital por el propio presidente ahora depuesto. Damiba sostuvo que la toma del palacio presidencial fue realizada sin violencia y que el presidente se encontraba en un lugar seguro, aparentemente en el cuartel de Sangoule Lamizana, en la capital.

Esta declaración fue redactada en nombre del Movimiento Patriótico de Salvaguardia y Restauración (MPSR). “El MPSR, que incluye todas las secciones del ejército, ha decidido poner fin al cargo del presidente Kaboré hoy” dijeron las autoridades militares. Además, concluyeron con que buscarían restablecer el orden constitucional en un “tiempo razonable”.

Cabe resaltar que solo 2 semanas antes, el gobierno democrático anunciaba la detención de 8 militares por conspirar contra la vida del presidente, y alertaba al mundo de que un golpe de Estado era inminente, pero no llegó a detenerlo.

Este golpe de Estado se enmarca en una serie de golpes de estado que vienen ocurriendo en la región de África Occidental, y en la gran mayoría de los casos, los militares alejan al país de su posición pro-occidental (principalmente Francia en lo militar) y pro-china (en lo económico) y lo alinean con Rusia.

Malí fue víctima de un golpe de Estado en agosto del 2020, al igual que Guinea, cuya población vio como sus militares tomaban el poder en septiembre del 2021. En octubre ocurrió un levantamiento militar en Sudán que llevó al Ejército al poder.

Esto ha provocado la condena por parte de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental CEDEAO, el bloque regional de África que emula a la Unión Europea. “La CEDEAO sigue con gran preocupación la evolución de la situación política y de seguridad en Burkina Faso, caracterizada desde el domingo 23 de enero por un intento de golpe de Estado”, dijo este lunes la organización.

La destitución del presidente Kaboré, quien se encontraba en el cargo desde 2015 y reelecto en el año 2020, se da en un contexto de una difícil situación de seguridad interna en el país. Se lo acusa al presidente depuesto de ser incapaz de responder efectivamente a los ataques constantes que sufre el país por parte de grupos yihadistas, fundamentalmente células vinculadas con Al-Qaeda y el Estado Islámico.

En el combate contra el terrorismo, Damiba se ha mostrado como un especialista. En junio de 2021, el teniente coronel publicó un libro titulado West African Armies and Terrorism: Unceratin Responses?, en donde analizó diferentes estrategias antiterroristas en la región del Sahel.

Desde hacía tiempo que los soldados exigían apoyo para combatir contra las grupos armados que atacan principalmente en la triple frontera: Níger, Burkina Faso y Malí. Los ataques de Al-Qaeda y el Estado Islámico han aumentado en el último tiempo, provocando la muerte de civiles y militares, y el desplazamiento de más de 1,5 millones de personas. Solo en diciembre pasado, casi 12.000 personas fueron desplazadas por la espiral de violencia desatada.

Golpe de Estado en Burkina Faso: 5 preguntas para entender el caos político  que remece al país africano - BBC News Mundo
Los burkineses celebran el golpe de Estado.

Analistas han dicho que el golpe de Estado no es una sorpresa puesto que en el último tiempo ha aumentado el descontento en las filas del Ejército por la falta de recursos y el mal equipamiento que han recibido para combatir las insurgencias.

A nivel interno, se han podido observar signos de apoyo a los militares y a la toma del poder el martes en las calles. Lassane Ouedrago, activista civil, dijo lo siguiente: “Pedimos la salida del presidente Kaboré varias veces, pero no nos escuchó. El Ejército nos escuchó y entendió”. A su vez, se han oído voces aclamando que el golpe de Estado “es la liberación de un país, que estaba siendo gobernado por personas que eran incompetentes”. “La gente está cansada de esta situación de esta situación de inseguridad”, dijo Jean-Baptiste Ilboudou a Al Jazeera.

Lógicamente, este hecho ha traído una conmoción a nivel internacional, fundamentalmente porque es el cuarto golpe de Estado en África Occidental y Central en el último año.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, dijo que “condena enérgicamente cualquier intento de toma del gobierno por la fuerza de las armas”. “Los líderes del golpe deben deponer las armas y garantizar la seguridad del presidente y la protección de las instituciones del país”, publicó en su cuenta de Twitter.

Además, Estados Unidos mostró su “profunda preocupación” por la situación de Burkina Faso mediante el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, quien dijo: “Condenamos estos actos y hacemos un llamado a los responsables para que reduzcan la intensidad de la situación, eviten dañar al presidente Kaboré y a cualquier otro miembro de su gobierno detenido, y regresen al gobierno liderado por civiles y al orden constitucional”.

A las condenas internacionales se sumó el representante de la Unión Europea, Josep Borrell, quien dijo que el bloque estaba muy preocupado por la situación de Burkina Faso y pidió la liberación del presidente y el retorno al orden constitucional; y el presidente francés Emanuel Macron, quien condenó el golpe y se comprometió a iniciar conversaciones con los líderes regionales.

Burkina Faso fue colonia francesa hasta que obtuvo su independencia en 1960. Desde entonces, Francia ha introducido miles de tropas en la región con vistas a apoyar a sus antiguas colonias –Burkina Faso, Níger y Malí– en la lucha contra los grupos armados. No obstante, en el último tiempo ha habido masivas protestas contra el gobierno y contra la presencia de las tropas francesas en el país. Durante las mismas se ha observado la quema de banderas francesas y el bloqueo de la ayuda militar dentro de la llamada “Operación Barkhane” liderada por Francia.

Hasta el momento, el único que no condenó el golpe fue Rusia, que incluso ha ofrecido entrenar al Ejército de Burkina Faso tras el golpe de Estado. La oferta ha llegado a través del sindicato de oficiales para la seguridad interna internacional. Esto podría significar una futura intromisión rusa en la región, en detrimento de la influencia francesa existente.

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