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Argentina

La ocupación de camas en Buenos Aires es del 47% y preocupa el colapso del sistema de salud

En la provincia de Buenos Aires, la ocupación de las camas es del 47% y se espera que con la suba de casos colapse el sistema de salud público. Advierten además acerca de la falta de camas destinadas a pacientes que llegan por otras causas distintas al COVID-19.

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El aumento de ocupación que se produjo en las últimas semanas de las camas de terapia intensiva de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano (el AMBA) está comenzando a preocupar a los especialistas. 

Si a esto se suma el número creciente de casos confirmados y la alta positividad en los tests de rastreo (ayer, la informada por la Ciudad fue del 56%), en el corto plazo el combo puede ser explosivo, advierten.

Rodrigo Quiroga, bioinformático del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba, fue uno de los primeros en dar la voz de alarma. 

Si uno analiza los números del último mes, puede advertir que los casos diarios se multiplicaron por cuatro, y los internados por Covid en terapia intensiva, por 3. Eso es muy contundente, y muestra que no estamos para nada ‘amesetados’. Hace un mes teníamos unos 250 casos y unos seis ingresos a terapia intensiva por día, y hoy estamos en alrededor de 1200 casos diarios y unos 17 o 18 ingresos a terapia. Puede parecer que no aumenta de manera alarmante, pero eso es lo que ocurre con el crecimiento exponencial: la velocidad a la cual va aumentando es cada vez mayor.” 

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En declaraciones recientes, Claudio Belocopitt, actualmente presidente de la Unión Argentina de Entidades de Salud, manifestó algo similar: “si se mantiene estable el número de casos, en cuatro o cinco semanas podría colapsar el sistema de salud

Para Rosa Reina, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, “con covid están ocupadas entre el 35 y el 45% de las camas, dependiendo de los lugares; pero cuando se considera tanto los pacientes con Covid como los demás, ese porcentaje ronda el 70% y fue avanzando en las últimas semanas“. 

La especialista destaca que la mayor preocupación en este momento son precisamente las camas destinadas a los pacientes que llegan por otras causas, porque los “sospechosos” que se internan en el área Covid, cuando reciben el resultado negativo, tienen que ser derivados a las terapias intensivas generales, que son las que se están completando.

“Hace un mes y medio, la ocupación de las ‘no Covid’ era de entre 40 y 50% por el descenso de los traumas y las cirugías programadas. Pero en este momento empezaron a llenarse por los ACV, otras patologías respiratorias y operaciones que tuvieron que retomarse. En el Hospital San Martín de la Plata tenemos el área de terapia intensiva ‘no Covid’ llena”.   

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No es el único ejemplo. Según el infectólogo Tomás Orduna, miembro del comité asesor, la terapia intensiva del Hospital Muñiz tiene una ocupación del 60%

Daniel Prieto, jefe de Terapia Intensiva del Hospital Ramos Mejía confirma que, de 16 camas, 14 están ocupadas por pacientes con Covid. 

Por su parte, Ricardo Valentini, de Cemic, afirma que en este momento tienen 90% de ocupación (40% Covid). 

En el caso del Hospital Austral, Pablo Pratesi destaca que están ocupadas 18 de sus 19 camas (cuatro con Covid, con neumonía y altos requerimientos de oxígeno).

El coordinador de terapia intensiva del Hospital Cuenca Alta, en la Provincia de Buenos Aires, Miguel Blasco, señala que allí la ocupación es de un 80% (30% por Covid).

También, fuentes extraoficiales indican que el Hospital Fernández tiene su terapia intensiva completa desde hace dos semanas, y que en el Durandestán trabajando 14 horas por día y no dan abasto“. En el Hospital Penna estarían evaluando destinar otro piso a terapia intensiva porque el que tienen ya está todo ocupado. 

“Estamos siguiendo muy de cerca estos números diariamente. Por suerte tenemos un sistema en red y si un municipio llena su capacidad, vamos enviando a otros. Pero tenemos una luz roja encendida, porque en 30 o 40 días podemos llegar a colapsar“, afirmó Enio Garcia, jefe de asesores de Axel Kicillof.

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Argentina

Alberto Fernández contra los textiles: “Los protejo, no dejo entrar productos de China pero no me paran de subir los precios”

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El presidente no entiende por qué la ropa subió un 73% interanual, en un mercado de alta intervención estatal mediante la restricción de importaciones.

En declaraciones formuladas esta mañana en Radio Con Vos, Alberto Fernández apuntó con dureza contra el sector textil, al cual acusa de subir los precios “injustificadamente”. La ropa e indumentaria, junto a los alimentos, son los dos rubros que más subieron y los principales motores de la inflación.

Pero lejos de no estar justificada, y sin tener nada que ver con la avaricia, la inflación en estos rubros es, lamentablemente, una consecuencia esperable a las políticas de este gobierno. En verdad, la razón radica en la masiva expansión monetaria del Banco Central, exigido por el Ministerio de Economía para realizar giros al Tesoro y financiar el masivo gasto público.

Esta sobre-oferta de dinero genera una profunda devaluación del peso, lo que genera una suba de precios en pesos (necesitas más pesos para comprar lo mismo) y esta inflación se ve principalmente impactada en los bienes más básicos de la economía, como alimentos o ropa.

Cuando suben los precios, los consumidores pueden dejar de comprar bienes de lujo, lo cual no convalida las subas de precios en esos rubros y funciona como un tope a la inflación. Pero los argentinos no pueden dejar de comprar pan, leche, carne, remeras, pantalones, calzados, etc.

Pero esto que es tan básico y que lo entienden en todo el mundo, Alberto Fernández y el kirchnerismo hacen malabares para tratar de refutarlo, pero la realidad los choca de frente una y otra vez.

El presidente afirmó que el Gobierno “protege y cuida” al rubro textil, pero con la suba de precios que aplican “se vuelven en contra de la gente“.

Hay un desmadre de los precios en ese rubro. Los protejo, no dejo entrar productos elaborados de China, pero los precios no paran de subir acá“, se quejó.

Incluso Alberto Fernández parece tener cierta sospecha que el rubro textil tiene una relación con la inflación que no tienen otros sectores. “El problema del incremento de los textiles es histórico en Argentina”, aseguró.

Precisamente, la inflación del rubro Prendas de Vestir y Calzado registró en abril un salto de 9,9% y de 73,4% interanual, con máximos de hasta 77% en el Gran Buenos Aires (GBA).

De acuerdo con datos de Empiria Consultores, el rubro Prendas de Vestir y Calzado acumula desde la llegada de Alberto Fernández un alza promedio de precios de 240%, casi 90 puntos porcentuales más que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que subió un 153%.

Pero si los textiles suben los precios por “avaricia” o “egoismo”, ¿qué pasó en la década del ’90, cuando la inflación en el rubro de textiles fue casi 0%? Los productores y comercializadores son los mismos que hace 20 o 30 años, eso no cambió.

Son las mismas personas, los mismos modelos de negocios, y las mismas empresas. ¿Ningún kirchnerista se anima a preguntarse, por qué en 1996 la inflación en textiles dio 0% y en 2022 da 73%? ¿Qué cambió en esos cais treinta años?

La respuesta es simple: lo único que cambió fue la política monetaria. En los 90s, gracias a la Convertibilidad, prácticamente no hubo una oferta de pesos por encima a la demanda de dinero de las personas, y los precios no subieron.

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Argentina

Un funcionario K se “olvidó” de apelar un fallo de la Justicia y ahora el Ejército deberá entregar tierras a los mapuches en Bariloche

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Se trata de Gastón Havela, director de Asuntos Judiciales del Ministerio de Defensa. La Justicia perita computadores y celulares en busca de pistas para determinar si fue error humano o intencional.

El Ejército Argentino recurrió a la Corte Suprema por un fallo de la jueza federal subrogante de Bariloche, Silvina Domínguez, que dispuso la entrega de 180 hectáreas que actualmente pertenecen al Estado Nacional, a una comunidad mapuche.

El predio en cuestión funcionaba como una academia de entrenamineto militar en San Carlos de Bariloche, pero hace algunos años, una parte fue tomada por terroristas mapuches, y desde entonces se desarrolla una batalla judicial entre los representantes indígenas y el Ministerio de Defensa argentino.

Insólitamente, el propio Estado argentino perdió la causa luego de que por alguna razón misteriosa, el Gobierno “se olvidó” de apelar la decisión judicial, que según fuentes familiarizadas con la causa, hubiera fácilmente ganado en la Cámara Federal de Apelaciones.

En un principio, se creía que la negligencia había sido de la abogada Silvia Cristina Vazquez, quien depende del Procurador del Tesoro, Carlos Zannini, quien reivindica la causa mapuche. Diputados de la oposición habían presentado una denuncia penal contra ella por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Sin embargo, el fiscal Carlos Stornelli, tras una rápida investigación, determinó que el responsable fue en realidad Gastón Haveladirector de Asuntos Judiciales del Ministerio de Defensa.

Oriundo de la ciudad Coronel Du Graty, Chaco, Havela es abogado recibido de la UBA. Además cuenta con una Maestría en Políticas Públicas para el Desarrollo con Inclusión Social en FLACSO, a la que accedió tras una beca otorgada por el Centro de Formación Judicial.

Stornelli ordenó allanar las oficinas de Havela, y entre el material secuestrado se encontró una nota elaborada por Luis Rodríguez Vaccarezza, asesor legal del Ministerio, dirigida al director de Asuntos Jurídicos del Ejército, el coronel Walter Horacio Faneco.

Fechada el viernes 4 de febrero de 2021, en el escrito se afirma: “Remito en archivo adjunto sentencia del 2 de febrero de 2022 en los autos Comunidad Mapuche Millalonco-Ranquehue contra poder ejecutivo nacional, ministerio de Defensa” a los efectos de “tomar la correspondiente intervención en las actuaciones mencionadas”.

Havela fue notificado el miércoles 2 de febrero a las 12:11, y él es quien debería haber presentado la apelación en tiempo y forma. Tenía 48 horas para hacerlo, pero lo presentó recién el viernes 4 de febrero a las 15:09, cuando el plazo venció ese mismo día a las 12 del mediodía. Esto derivó en que la Cámara de Apelaciones de General Roca tuviera que rechazar el reclamo por la demora en apelar.

La justicia investiga si la irregularidad en la presentación fue un error humano de Havela, lo cual fuentes cercanas al Ministerio descartan porque tiene una larga carrera como funcionario público, o si lo hizo a propósito con el objetivo de boicotear los intereses judiciales del Gobierno, y socavar las posibilidades de salvar el terreno.

Terrenos donde funciona la Escuela Militar de Montaña Juan Domingo Perón, que ahora deberán ser entregados a los mapuches.

Havela tuvo una llamativa escalada jerárquica. Se desempeñió como escribiente en la Secretaría Letrada de Género y Diversidad Sexual del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad, ubicado allí por el kirchnerismo porteño a pesar de ser chaqueño, y luego en 2020, cuando el Frente de Todos llegó al poder, fue nombrado en el Ministerio que en ese momento comandaba Agustín Rossi.

El juez Daniel Rafecas ordenó el análisis de todos los documentos encontrados en el allanamiento, además del peritaje de computadoras y teléfonos celulares, para determinar si Havela cometió un error o su decisión fue intencional.

Incluso se busca determinar si no hubo una colaboración de Havela con los mapuches, quienes han intentado en el pasado convencer a funcionarios del Estado para avanzar en su agenda separatista.

El espacio en litigio está ubicado a 12 kilómetros de Bariloche, en el corazón de un amplio territorio que pertenece a la institución castrense desde 1937, pero que es reclamada por la comunidad Millalonco Ranquehue.

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Argentina

Alberto busca lanzar su campaña para la reelección en octubre: Asegura que la inflación caerá a la mitad

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Su círculo íntimo le dice que no alcanza con una mejora económica y que tiene que trabajar en un armado político.

Alberto Fernández está convencido que una mejora de la economía para el último trimestre del año le permitirá lanzar su campaña por la reelección, mientras en su entorno le aconsejan que tenga un armado político propio por las diferencias con Cristina.

El presidente cree que para septiembre y octubre la inflación bajará a la mitad respecto de los últimos dos meses, en los que no bajó del 6%. Y que eso sumado a la mejora en el resto de los indicadores le dará aire para volver a anunciar su intención de reelección.

El propio Alberto insinuó la semana pasada desde Europa que buscará otro mandato pero se desdijo luego de que el peronismo hiciera un silencio espeso. Quedó otra vez en evidencia que el presidente no tiene una estructura propia, que es lo que le exige su entorno para soñar con un segundo mandato en medio del asedio del kirchnerismo.

Hoy el “albertismo” está comprendido por un sector muy magro del peronismo, pero con mucho poder. Alberto Fernández tiene el apoyo de los ministros Martín Guzmán, Matías Kulfas, Santiago Cafiero y Juan Zabaleta.

Además cuenta con el apoyo del “Grupo Callao“, entre ellos Cecilia Todesca, Sabina Frederic, Alejandro Grimson, y Victoria Tolosa Paz; el movimiento alfonsinista, del cual se destacan figuras como Leandro Santoro y Ricardo Alfonsín, y el peso pesado: la CGT.

Los líderes sindicales de la CGT se han parado incondicionalmente al lado de Alberto Fernández, y hoy es su principal garante de gobernabilidad. Los gremialistas recuerdan cómo Cristina intentó a lo largo de su gobierno llenarle los sindicatos de militantes camporistas, y están muy a gusto con el actual minsitro de Trabajo, Claudio Moroni.

No es casualidad que Claudio Moroni es el único ministro albertista además de Guzmán y Kulfas que no han sido removidos de sus cargos por Cristina.

Moroni es uno de los ministros que no cede ante las presiones sistemáticas que existen desde la política para romper un modelo sindical argentino“, arengó Héctor Daer, secretario general del gremio de Sanidad.

Y lo diferenció de sus antecesores del macrismo y el kirchnerismo: “Tenían la debilidad que ante cualquier embate político se generaban sindicatos paralelos, se rompía la unicidad del movimiento obrero“.

La Cámpora y la CGT vienen haciendo demostraciones de fuerza en las calles hace algunos meses ya. Los sindicalistas tomaron las calles el pasado Día de la Lealtad, el 17 de octubre del año pasado, cuando recién comenzaban los cruces. Los camporistas respondieron con una masiva movilización el 24 de marzo por el Día de la Memoria, cuando no le dieron el micrófono al presidente.

Incluso otras vertientes dentro del Frente de Todos aprovechan la interna, y pulsean las calles. El Polo Obrero, Barrios de Pie y demás movilizaciones que responden a Pérsico y Grabois también han tomado la 9 de julio en los últimos meses. Ellos particularmente piden un ministerio propio.

La calle la perdimos cuando nos robaron el atril“, se sinceró Gerardo Martínez, de la UOCRA, quien se encuentra preparando un acto con 20 mil personas para apoyar al presidente aunque dijo que los sindicatos se quieren movilizar para exigir un plan antiinflacionario. Un apoyo híbrido como el que recibió el Gobierno el Día del Trabajador.

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