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Marcha universitaria: La crónica de una sociedad transigente y cómplice, que deja que la política tome sus banderas

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La manifestación del martes pasado expuso la compleja trama que permanece en la sociedad sobre la naturaleza y la necesidad de una educación superior que sea pública como herramienta de movilidad social.

El pasado martes 23 de abril se llevó a cabo en Argentina una marcha en “defensa de la educación pública”. Entre las pancartas de los manifestantes se pudo apreciar consignas tales como “Educación libre y gratuita”, “La universidad es de todos”, o “La educación es la base de la movilidad social”.

Lo más probable y siendo justo con muchos de los que marcharon, es que las mencionadas consignas hayan sido levantadas con las mejores intenciones, tal vez movilizadas por una sentido de pertenencia, agradecimiento para con la universidad pública o bien por una cuestión de pensamiento filosófico.

Sin embargo, un amplio espectro de quienes vemos este reclamo desde una óptica diferente, percibimos que hubo otra gran parte de manifestantes cuya única intención era la de defender sus intereses económicos y personales, que no necesariamente se correspondían con el funcionamiento o la existencia de la educación pública.

Ejemplo de ello lo podemos encontrar con la presencia de agrupaciones sindicales enemistadas con el Gobierno, agrupaciones políticas opositoras y hasta ex ministros de economía que ajustaron el presupuesto de las defendidas universidades en años anteriores, incluso, ajuste de mayores dimensiones que el que se reclama actualmente.

Soy graduado de una universidad pública, tuve excelentes docentes, y la volvería a elegir, pero jamás diría que mí paso por la educación pública fue "gratuita", ya que la pagué con mis impuestos, todavía la sigo pagando y y pagaré la de próximos alumnos.

Es por eso que, analizando la temática de las “consignas levantadas”, he descubierto que Argentina es un país donde la mayor parte de sus habitantes “romantiza la épica” por encima de la razón y, por sobre todo, ignora los hechos concretos que la realidad impone.

Sospecho que es por ignorancia o simplemente como menciono en el título de esta nota, por una arraigada, crónica y cómplice transigencia hacia un sistema que nos devora como seres libres y racionales.

¿Es necesario acaso analizar si la “educación pública gratuita” es un herramienta de “movilidad social ascendente” cuando estamos sumidos en la más profunda decadencia económica, moral, cultural y con niveles de pobreza como no se veían en décadas?

Con esto no quiero decir que la educación no sea importante, solo digo que existen otras herramientas para la prosperidad de una sociedad, especialmente en tiempos de crisis, donde no se piensa en la movilidad de una generación a otra, sino en salir de la pobreza ahora mismo a través del trabajo.

Vale aclarar también que la universidad no es “de todos”, ni mucho menos es “gratuita”. Para ilustrar esta situación basta con mirar cuántas personas estudian una carrera, qué porcentaje de la sociedad. Si bien todos los argentinos contribuyen al funcionamiento de las unversidades públicas, en un año aproximadamente entre 3 y 5% de la población estudia una carrera universitaria.

Habría que preguntarle al otro 95% de la población, quienes “no consumen” la universidad pública (por los motivos que fuere) si piensan que la universidad “es de ellos” y si están contentos pagando impuestos de forma directa (por ejemplo, Ganancias o Bienes Personales) o por vía indirecta (IVA, impuesto a los combustibles, o ingresos brutos), para financiarla.

Es decir, una parte de la sociedad paga la cuenta que no consume en favor de quienes sí la consumen. Además, como nota de color, la educación pública se paga de por vida ya que una vez producida la graduación y hasta tanto no se produzca la derogación de los impuestos que la financian, los egresados pagarán la cuenta hasta el fin de sus días. Esto es una gran diferencia con una universidad privada cuya financiación es limitada en el tiempo.

En libertad, sin un conjunto de burócratas estatales defendiendo la diatriba mentirosa de que la educación es “un derecho universal” con la única finalidad de aumentar el poder de dominación sobre una sociedad, las universidades privadas podrían ofrecer múltiples alternativas de financiación de contenidos educativos para aquellas personas que no puedan acceder a ella.

Brevemente, cito algunos ejemplos: becas que cubran la totalidad o parte de la carrera; convenios multi empresas que permitan a los trabajadores obtener beneficios para educar a sus hijos en diversas instituciones; convenios entre bancos y clientes para financiar las cuotas, como ocurre en Estados Unidos; o empresas que cubran la educación de “potenciales talentos” como ocurre en Europa.

Un mercado actuando en verdadera libertad, sin ningún tipo de intervención estatal, es capaz de lograr una amplia inclusión de las personas que por cuestiones económicas no pueden acceder a la educación universitaria. Y si hay intervenciones del Estado, que estén dirigidas a estos grupos, como ocurre con los vouchers que se entregan a las personas de bajos recursos, terminando con la falacia de la universalidad.

Sin lugar a dudas, la marcha del martes sirvió para ilustrar que muchos conciudadanos viven en una nebulosa levantando consignas de la década del ’40, tales como que “el hijo del obrero puede educarse”, cuando en plena era del internet, la inteligencia artificial, la globalización y la tecnificación, el acceso a la educación se hizo mucho mas accesible y diverso haciendo que una cuota universitaria obligatoria, tenga cada vez menor validez.

Tampoco pueden ver que la pobreza crónica de Argentina tiene que ver con la matriz de intervencionismo estatal salvaje a la que estuvo sometida durante décadas y que el problema es el Estado y no los “empresarios codiciosos”.

Si la mayor parte de la sociedad pudiera darse cuenta que el mensaje de fondo no es “educación gratuita para todos” sino más bien “ustedes son tan inútiles e incapaces de poder autofinanciarse la educación que por ello van a necesitar que nosotros, los políticos iluminados y seres superiores a ustedes, se lo tengamos que conceder”.

Dentro de este “paquete de mentiras” también se nos habló de educación en términos que solo ellos (los burócratas del Estado y sus cómplices morales) pueden hablar o mencionar. Cómo si esta fuera una especie de contenido indisoluble, de valor y significado único y que solo quienes la defienden tienen el “derecho moral” de dictaminar que debe ser un “contenido educativo” y que no.

La Educación no se limita en los contenidos obligatorios impuestos por un Ministerio, sino que también es provista a través de las diversas vivencias y/o contextos sociales de cada individuo. Un viaje, una película, una función de cine o teatro, un deporte, la cultura familiar, un oficio, comercio, profesión, entre tantos otros, pueden ser grandes fuentes de educación a lo que no necesariamente toda la población puede acceder en la misma forma y cantidad.

La educación no es monopolio del Estado, sino más bien un patrimonio difuso y divisible de la subjetividad de cada individuo y su contexto. Nos han mentido, nos han empobrecido, nos han dominado y, por si fuera poco. nos dicen que sin ellos “seremos brutos”.

Mí obligación ética y moral no se debe al levantamiento hueco y pasivo de consignas transigentes que solo contribuyen a mantener viva esta dominación estatal, sino más bien a la intransigencia de la razón liderada por las ideas correctas.

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La oscura verdad detrás del depósito de alimentos de Capital Humano: Así es como el kirchnerismo y Grabois le robaban a los pobres

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Producto de una investigación independiente respecto a las compras irregulares de millones de kilos de yerba, se logró descubrir como el kirchnerismo y Juan Grabois se quedaban con el dinero de los pobres, y les vendían sus propios alimentos.

En los últimos días se pudo ver a dirigentes piqueteros y políticos kirchneristas reclamando por la "distribución de alimentos", de los cuales más del 60% son paquetes de yerba, que el ministerio de Capital Humano almacena en caso de catástrofes como inundaciones.

Parecería ser un reclamo "noble", pero como siempre sucede con el kirchnerismo y la izquierda, esconde un oscuro motivo que incentiva este tipo de actitudes.

Todo esto se origina con las manifestaciones de personas "supuestamente hambrientas", enviadas por diferentes dirigentes piqueteros como Juan Grabois y Emilio Pérsico, y la compra de 3.160.000 kilos de yerba, realizada a las apuradas por la exministra kirchnerista Victoria Tolosa Paz el 7 de noviembre de 2023.

Según la "Decisión Administrativa 878/2023″ (DECAD-2023-878-APN-JGM – Licitación Pública N° 95-0058-LPU23), el ex Ministerio de Desarrollo Social adquirió 12 millones de kilos de yerba de las marcas "El Buen Ojo" y "Sierras de Imán" a tres proveedores estatales polémicos.

De esta compra, 3.160.000 kilos de yerba aún permanecen en depósito. Esta yerba, que carece de valor nutricional significativo, nos hace preguntar: ¿Por qué las personas preocupadas por el hambre se interesan tanto en esta yerba?

La conexión con Juan Grabois y Emilio Pérsico

La marca "El Buen Ojo" tiene una historia oscura, una de ellas es la venta de los paquetes en ferias organizadas por militantes de Juan Grabois y Emilio Pérsico, pertenecientes al Movimiento Evita. Este proceso implicaba varias irregularidades:

  1. El ex Ministerio de Desarrollo Social compraba productos de baja calidad a proveedores amigos.
  2. Estos productos eran entregados a los punteros de Grabois y Pérsico.
  3. Los punteros vendían estos productos en ferias y se quedaban con el dinero.

Este esquema corrupto perjudicaba a los pobres en múltiples formas: en la compra a proveedores con sobreprecios, en la distribución discrecional de los productos, y en la venta final en las ferias. El dinero recaudado en estas ferias iba directamente a las organizaciones de Grabois y Pérsico.

Por lo tanto, no solo que se realizaban compras con sobreprecios, sino que los "alimentos" iban directo a las manos de los dirigentes piqueteros, que en vez de dárselo a los mas necesitados, se los vendían en ferias y se quedaban con el dinero. Los pobres pagaban 2 veces por un mismo producto (con impuestos al estado, y con su dinero en las ferias)

La relación entre Juan Grabois y Emilio Pérsico no es nueva. Ambos han trabajado juntos durante años, incluso extorsionando a la exministra de Desarrollo Social de Mauricio Macri, Carolina Stanley, quien les otorgó 30.000 millones de pesos en 2016 (aproximadamente 2 mil millones de dólares al tipo de cambio de entonces). A estos líderes no les preocupa realmente el hambre de los pobres, sino mantener sus fuentes de ingreso. La reciente manifestación frente al depósito del Ministerio de Capital Humano, con la presencia de Grabois y carteles del Movimiento Evita, subraya su interés en el negocio de la yerba.

La yerba comprada por Victoria Tolosa Paz era de pésima calidad, según diversas fuentes en Misiones. Incluso el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) se opuso a estas licitaciones, ya que el Ministerio ignoró sus recomendaciones para elegir mejores proveedores.

Entre los proveedores se encuentra Hugo Oscar Holowaty, un pequeño productor artesanal de yerba mate que ascendió rápidamente al convertirse en proveedor del Estado con precios inflados hasta en un 300%. Holowaty compraba la producción de otros pequeños productores a precios bajos y vendía esta yerba de mala calidad al Estado.

Holowaty tiene un historial de causas judiciales, incluyendo acusaciones de asociación ilícita fiscal. Se lo vinculó con la creación de empresas falsas para emitir facturas fraudulentas, generando créditos fiscales que luego vendía a empresas reales. Dos amas de casa figuraban como presidente y vicepresidente de estas empresas fantasmas, captadas bajo falsas promesas de trabajo.

La compra y distribución de yerba mate por parte del Ministerio de Desarrollo Social no solo expone la ineficacia y la corrupción dentro del ultimo gobierno kirchnerista, sino también la manipulación de la pobreza con fines políticos y económicos. Las acciones de Grabois, Pérsico y otros implicados en estas maniobras demuestran un desprecio por las verdaderas necesidades de los pobres, utilizando programas sociales para enriquecer a sus propias organizaciones y sus propios bolsillos.


De Kevin Frank para La Derecha Diario.

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Los senadores ratificaron el aumento de sueldo con una suba adicional y pasarán a cobrar 8 millones de pesos por mes

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La suba que se hicieron los senadores a mano alzada se sumó a un ajuste por inflación del 9%, atada a la paritaria de los trabajadores del Congreso. Cobrabrán 8 brutos y más de 5 millones en mano.

En medio del debate por la Ley Bases y la Reforma Fiscal, los senadores firmaron finalmente la suba de sus sueldos que se votaron a mano alzada en medio de una sesión en la que solamente se iba a votar la aprobación de los pliegos de los embajadores.

Si bien se habían subido sus dietas a $7,2 millones de pesos brutos, en la ratificación de la suba se agregaron un aumento adicional, del 9,14% (2% retroactivo a abril y 7% de mayo), por lo que los 72 integrantes de la Cámara Alta terminarán cobrando $8 millones de pesos brutos por mes.

El aumento llega como consecuencia de un mecanismo que, a diferencia de los diputados, ata los ingresos de los senadores a la paritaria de los empleados del Congreso Nacional, y se suma al aumento original ya que se subieron la cantidad de módulos que cobra un senador, en vez de aumentar el valor del módulo.

A mediados de abril, en una votación a mano alzada, los senadores nacionales decidieron aumentar sus dietas desde el 1 de mayo de $1,9 millones a $7,2 millones (bruto). La medida generó una fuerte polémica, especialmente en el oficialismo.

El propio presidente Javier Milei cuestionó la iniciativa desde sus redes sociales. “Así se mueve la casta”, escribió. Las críticas comenzaron a elevarse hasta llegar a la vice Victoria Villarruel, quien también oficia como presidente del Senado, quien se tuvo que defender en sus redes sociales y aclaró que no está dentro de sus facultades poder impedir esa votación.

Claro que hay limitaciones. Esto es una democracia. Si quieren que me comporte como una dictadora no lo voy a hacer. Las reglas son estas y todos los bloques estuvieron de acuerdo”, le respondió a un usuario que había avalado su explicación, al señalar que “hay limitaciones en el poder”.

El Senado continuaba esta tarde con el tratamiento de la Ley Bases y el Paquete Fiscal en comisiones y el Gobierno se esperanza con obtener dictamen esta semana. La reunión plenaria de las comisiones de Legislación General, de Presupuesto y Hacienda y de Asuntos Constitucionales está pautada para las 15 horas en el Salón Azul del Congreso: allí seguirá el debate de la iniciativa reformista impulsada por el Gobierno del presidente Javier Milei.

La reuniones de comisión serán las primeras tras la asunción de Guillermo Francos al frente de la Jefatura de Gabinete: el dirigente libertario había conducido las negociaciones con gobernadores y legisladores opositores desde el Ministerio del Interior y, con la salida de Nicolás Posse, deberá continuar con esa gestión para lograr que el Gobierno obtenga las leyes que considera clave para avanzar con una serie de reformas.

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“El Resplandor”: El comedor fantasma que compromete al Polo Obrero en el manejo de dinero y de facturas truchas

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Un caso particular de un comedor fantasma puso contra las cuerdas al líder de la Unidad Piquetera.

El 27 de marzo pasado, cuando el gobierno de Javier Milei ya había puesto la lupa sobre el funcionamiento irregular de algunas cooperativas en la gestión de Alberto Fernández, Elizabeth Carmen de Palma, la presidente de la Asociación Civil Polo Obrero, le manifestaba su preocupación a Jeremías Cantero, una de las cabezas en la coordinación de comedores de esa agrupación.

Para esa altura, el fiscal Gerardo Pollicita ya los había puesto bajo la lupa y estaba siguiendo sus movimientos. Pero tras los allanamientos y la prueba encontrada, el juez Sebastián Casanello no sólo admitió llamarlos a indagatoria a ellos sino también a Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero, quien no estaba en lista original de imputados por la fiscalía.

Lo que finalmente dejó a Belliboni en la cuerda floja en la causa es la sospecha de facturación trucha y el dibujo de gastos en el comedor "El Resplandor".

Gracias a esta investigación, Belliboni pasó a ser parte de uno de los investigados en la causa porque firmó convenios ante el ex Ministerio de Desarrollo Social, hoy convertido en Capital Humano, en donde asumía una serie de obligaciones como unidad de gestión del dinero que repartía el Estado Nacional, mientras también recibía dinero para poder ejecutar esa ayuda social, como poner un taller o un comedor.

Pero los investigadores notaron que en esos movimientos aparecían “gastos dibujados” y usinas de lo que se sospechan son facturas truchas. Las dos firmas sospechadas son Rumbos y Coxtex. Mientras que Rumbos era aportante del Partido Obrero, Coxtex figura en un lugar inexistente, por lo que es un "comedor fantasma".

El dinero que reciben las agrupaciones se podía destinar a maquinaria o vestimenta y debía ser rendido a las autoridades nacionales. Pero de acuerdo a los investigadores judiciales, en base a lo informado en los registros administrativos, solo el 30% del dinero entregado al Polo Obrero se habría justificado de la manera correcta.

Las fuentes judiciales que dialogaron con Infobae también notaron que las descripciones que hacía el Polo Obrero, en relación a otras asociaciones que eran muy detalladas en su reporte de facturación, era más vaga. “Se hablaba de vestimenta pero eran pecheras del Polo Obrero”, deslizó uno de los investigadores.

El magistrado hizo hincapié en “la comprobación del empleo de facturación apócrifa y la simulación de gastos no concretados –al menos a través de las firmas ‘Ediciones e Impresiones Rumbos SRL’ y ‘Coxtex SA’-, para disfrazar el verdadero uso de una parte importante de los fondos. Se trató de montos significativos que fueron canalizados a través del uso de diferentes personas jurídicas, con la finalidad de obtener un beneficio particularizado. Así, lo público se confundió con lo privado al financiar actividad partidaria”.

Según el análisis de Casanello, esa maniobra “se vio complementada con la exigencia a quienes acudían a determinados comedores comunitarios y eran beneficiarios de aquel programa de concurrir a movilizaciones político-partidarias (con banderas identificatorias), aportar sumas de dinero a la organización y hasta votar por un candidato en particular -referenciado en el propio espacio político- en elecciones generales, bajo la amenaza de perder la ayuda estatal”. Las exigencias eran transmitidas a los beneficiarios del plan por otros beneficiarios de mayor antigüedad en la organización, pero igualmente de marcada vulnerabilidad, afirmó.

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