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Corea del Norte

El comunismo no funciona: Corea del Norte pidió a la población comer menos en plena crisis alimentaria

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En el marco de un conflicto comercial con China, el régimen de Kim Jong-Un atraviesa una profunda escasez de alimentos.

Una vez más, el mundo nos brinda ejemplos de por qué el comunismo no funciona. Esta semana, desde el régimen de Corea del Norte le pidieron a la población que “reduzca la cantidad de comida que come al menos hasta 2025“, año en el que la dictadura prevé reabrir las fronteras comerciales con China, luego de la pandemia.

Corea del Norte y China están actualmente en una relación compleja. El Partido Comunista Chino le financia prácticamente todos los servicios a los norcoreanos, pero el régimen encabezado por Kim Jong-Un ha estado utilizando una gran parte de este dinero para el desarrollo armamentístico, que China no avala.

La situación fue llevada al límite cuando estalló la pandemia de coronavirus a principios del 2020, y el régimen norcoreano decidió cerrar las fronteras con el gigante asiático en un intento por frenar la propagación del virus chino.

A pesar de que la situación epidemiológica ya volvió a la normalidad, China resiste la reapertura de fronteras y Kim ya anunció que quiere “reordenar” la economía coreana antes de sentarse a negociar unas fronteras abiertas, algo que estima para 2025.

Toda esta situación, y el manejo del régimen para abordarla, está en línea con la idea de Kim Jong Un y sus ministros de lograr la “autosuficiencia” del país. En el octavo congreso del Partido de los Trabajadores de Corea, en enero de este año, el Líder Supremo anunció el plan para reducir gradualmente la dependencia de las importaciones de otras naciones y que “el país resuelva sus propios problemas“.

En julio, siguiendo la misma línea, el Comité Central del Partido ordenó a los ciudadanos a que comiencen a cultivar su propia comida, preparándose para una escasez de alimentos que podría durar, como ya se dijo, 4 años. Fuentes internacionales estiman que un 10% de la población podría morir de hambre en ese periodo.

Sin comercio ni dinero para invertir, Corea del Norte no puede producir ni lo básico para su población, un problema recurrente para las dictaduras comunistas que han existido y existen en el mundo.

La noticia fue publicada por la emisora Radio Free Asia (RFA), que publica información exclusiva de los países comunistas asiáticos con fuentes tras la cortina roja. Los ciudadanos en Corea del Norte denuncian que la situación es de extrema gravedad y que es impensable llegar al 2025 en estas condiciones.

La situación alimentaria en este momento es ya claramente una emergencia, y la gente está luchando contra la escasez. Cuando las autoridades nos dicen que tenemos que conservar y consumir menos alimentos hasta 2025… no podemos hacer otra cosa que sentir una gran desesperación”, dijo una fuente a RFA que pidió mantenerse bajo anonimato por razones de seguridad.

Algunos de los residentes dicen que la situación actual es tan grave que no saben si podrán sobrevivir al próximo invierno. Dicen que decirnos que aguantemos las penurias hasta 2025 es lo mismo que decirnos que nos muramos de hambre”, dijo la misma fuente.

Corea del Norte

Japón en alerta: Corea del Norte lanzó otro misil sin identificar a su costa

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Tras el disparo, el embajador de Corea del Norte defendió ante la Asamblea General de la ONU el derecho de su país a probar su armamento.

Corea del Norte lanzó al menos un misil sin identificar hacia el mar de Japón, según informó el Estado Mayor Conjunto (JCS) surcoreano, que está investigando los detalles de la nueva prueba balística.

“Corea del Norte ha lanzado proyectiles no identificados al mar del Este”, afirmó el JCS en un breve comunicado en el que no especificó tampoco ni la hora ni el lugar del lanzamiento.

Por el momento se desconoce el número de proyectiles disparados por parte de Pionyang en esta prueba armamentística, que llega después de que Corea del Norte probara otros dos misiles balísticos el pasado día 15 y un misil de crucero días antes.

El Ministerio de Defensa de Japón, que también detectó el lanzamiento, señaló por su parte que podría tratarse de nuevo de un proyectil de tipo balístico, cuyo uso está sancionado por la ONU.

“Derecho a la autodefensa”

Poco después de notificarse el disparo, el embajador de Corea del Norte habló en la Asamblea General de Naciones Unidas y defendió el derecho de su país a probar su tecnología de defensa, en un discurso que quedará para la historia.

“Solo estamos construyendo nuestra defensa nacional para salvaguardar de manera confiable la seguridad y la paz del país”, dijo el embajador Kim Song en Nueva York.

“Nadie puede negar el derecho a la autodefensa de la República Popular de Corea para desarrollar, probar, fabricar y poseer los sistemas de armas equivalentes a los que ellos poseen o están desarrollando”, dijo Kim en alusión a Corea del Sur y Estados Unidos.

El lanzamiento ocurre en un contexto de aceleración de la carrera armamentística en ambas Coreas, al mismo tiempo que sus líderes abren la puerta o evocan un posible diálogo.

Con armamento nuclear, el Norte ha realizado varios ensayos de armas este mes, incluidos misiles de crucero de largo alcance. Si bien en teoría están respetando el acuerdo firmado con Trump, ya que no están desarrollando nuevas armas nucleares, están produciendo todo lo complementario para lanzar las ojivas atómicas.

Por su parte, el Sur anunció también este mes que había probado con éxito por primera vez unos misiles lanzados desde un submarino, una avanzada tecnología que tienen solo algunos pocos países.

La dirigencia norcoreana ha olido la debilidad en la Casa Blanca tras la salida de Donald Trump, y ha entendido que no hay otra manera de negociar con un gobierno demócrata que volviendo a la carrera armamentística.

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Corea del Norte

Corea del Norte huele la debilidad de Biden y retoma sus lanzamientos balísticos

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Corea del Norte lanzó dos misiles balísticos 800 kilómetros hacia el Mar del Este y probó un nuevo sistema de misiles de transporte ferroviario tensionando los avances diplomáticos obtenidos con Corea del Sur durante la gestión Trump.

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Hace unos 10 días el Ejercito norcoreano lanzó dos misiles balísticos 800 kilómetros hacia el Mar del Este y posteriormente probó un nuevo sistema de misiles de transporte ferroviario, violando resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el tratado que se había firmado con Donald Trump y Moon Jae-In, e inquietando a la comunidad internacional.

El lanzamiento de un nuevo misil de crucero de largo alcance, calificado por la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) como “un arma estratégica de gran importancia”, fue calificado por Estados Unidos como la prueba de que aún existe una “amenaza para sus vecinos y la comunidad internacional”. Corea del Sur asegura que está realizando “un análisis detallado” con la inteligencia estadounidense del lanzamiento.

El ministerio de Defensa surcoreano anunció a comienzos de septiembre, en la presentación de su plan de defensa 2022-2026, que planea desarrollar misiles de “con un poder destructivo significativamente mayor” y de “más largo alcance” para “ejercer la disuasión“.

El dictador comunista Kim Jong-Un entiende que la situación en la Casa Blanca ha cambiado radicalmente desde la salida de Donald Trump, y empieza a animarse a volver a las peores prácticas militares norcoreanas. El Líder Supremo huele la debilidad en la Oficina Oval, y así como con Obama entendió que su manera de cuidar su seguridad nacional era a través del desarrollo de armas nucleares, ahora cree que debe desarrollar misiles capaces de alcanzar la costa norteamericana para cuidar a su país.

En conferencias de prensa divulgadas para Occidente, se lo escucha a Kim haciendo un recuento histórico de todos los países que desafiaron a Estados Unidos sin armas nucleares y que fueron aplastados. Entre ellos cita a la Irak de Saddam Hussein o a la misma Corea del Norte en la década del ’50.

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Misil balístico de Corea del sur en desarrollo, “tan poderoso como un arma nuclear táctica, capaz de cargar una ojiva de hasta tres toneladas y con un alcance de vuelo de 350-400 kilómetros”

Tan solo tres horas después del lanzamiento norcoreano, Corea del Sur respondió probando con éxito un misil balístico lanzado desde un submarino (SLBM) de producción nacional. Se trata del octavo país que prueba con éxito un SLBM y el primero que no dispone de armas nucleares.

Corea del Sur también informa que está desarrollando un misil de crucero supersónico y un misil balístico con una ojiva significativamente mayor que tiene “una capacidad de contraataque abrumadora”.

Kim Yo-Jong, hermana menor del dictador norcoreano, amenazó con la “destrucción total” de las relaciones intercoreanas y criticó al presidente Moon Jae-in por calificar las pruebas de misiles del ejército surcoreano como una “disuasión contra las provocaciones de Corea del Norte”.

“No estamos apuntando a nadie ni elegimos un momento determinado para la ‘provocación’ como especula Corea del Sur. Llevamos a cabo las medidas necesarias para el desarrollo de la defensa nacional”, aseguró Yo-Jong, quien cada vez gana más poder en la interna norcoreana y quien tiene una visión más bélica que su hermano Kim.

Los nuevos misiles balísticos lanzados por Corea del Norte han sido parte de una prueba de un nuevo “sistema de misiles de transporte ferroviario”, según informa la KCNA.

Estados Unidos por su parte condenó los lanzamientos de misiles balísticos de Corea del Norte y denunció que violan las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.


Por Nicolas Promanzio, para La Derecha Diario

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Corea del Norte

Kim Jong-Un reactiva los centros del programa nuclear por primera vez en 3 años

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Tras la llegada de Biden al poder, el régimen comunista en Corea del Norte está probando su suerte y rompe el acuerdo alcanzado con Trump para volver a activar su desarrollo nuclear.

Por primera vez desde 2018, Corea del Norte ha vuelto a operar en los últimos meses sus instalaciones para elaborar combustible para bombas atómicas, según revela un informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

La revelación supone un quiebre definitivo del proceso de acercamiento con Seúl y Washington que empezó Trump y el presidente surcoreano Moon Jae-in hace tres años.

Sin la figura de Trump, un hábil negociador que logró poner fin a la histórica rivalidad entre las Coreas, e incluso llegó a poner pie dentro de la cortina roja de los Kim. Los planes de Pionyang de seguir desarrollando su programa nuclear no pudieron ser frenados por Biden, quien resumió las hostilidades con el régimen comunista.

El texto enumera indicios de que desde febrero el régimen ha retomado actividades de peso en el Centro de Investigación Nuclear de Yongbyon, a unos 100 kilómetros al norte de la capital del país, reactivando primero su sistema para reprocesar combustible nuclear y, a partir de julio, su reactor experimental Magnox de 5 megavatios eléctricos.

El organismo nuclear de la ONU, que carece de acceso a Yongbyon y a cualquier otra instalación en el hermético país asiático y basa su informe en imágenes por satélite y otro tipo de información, ha tachado estas actividades de “profundamente preocupantes”.

El Centro de Investigación Nuclear de Yongbyon había comenzado a ser desmantelado durante el gobierno de Trump, pero ahora entró en funcionamiento nuevamente.

El informe indica que la planta térmica que provee vapor al laboratorio radioquímico de Yongbyon, encargado de reprocesar el combustible usado en el reactor Magnox para obtener plutonio para bombas atómicas, ha estado operativa desde mediados de febrero de este año hasta principio de julio.

“Ese periodo de cinco meses es coherente con el tiempo necesario para reprocesar un núcleo completo de combustible irradiado del reactor”, explicó en el informa el OIEA.

Usando también fotos por satélite, centros de estudios surcoreanos alertaron que el laboratorio mostraba movimiento por primera vez desde 2018 y que este plazo de actividad parecía ser tan largo como en las campañas de reprocesamiento vistas en 2003, 2005, 2009 y 2016.

De este modo, de febrero a julio, el laboratorio de Yongbyon parece haber tratado una carga completa del reactor (unas 50 toneladas de combustible gastado) que habría estado almacenada.

Pero es la reactivación del reactor Magnox, donde comienza de nuevo todo el proceso, al generarse más uranio gastado que luego el laboratorio radioquímico puede transformar en plutonio para bombas) la que disipa dudas sobre los planes de Pionyang para con su programa atómico.

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