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La derecha en Corea del Sur apuesta por las privatizaciones: Comienza la licitación para la naviera estatal más grande del país

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El oficialismo impulsa la privatización de la HMM Company, la segunda transferencia más importante al sector privado desde la venta de Hanwha Ocean en septiembre del año pasado. También se analiza la venta de Industrias Aeroespaciales de Corea, la más importante del país en el sector. 

El gobierno del presidente de derecha en Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, apodado el “Trump coreano” por los medios, desplegó un importante programa de privatizaciones para reducir el tamaño del Estado, afianzar la competencia, y combatir el déficit en las finanzas públicas.

Se anunció oficialmente el llamado a licitación para la venta de la Hyundai Merchant Marine Company (HMM), la firma estatal más importante del país en lo que respecta al transporte naviero de contenedores.

Hasta ahora, la empresa se encontraba bajo la posesión mayoritaria del Banco de Desarrollo de Corea y la Corporación Comercial del Océano, ambos patrocinados por el Estado. Las primeras ofertas por parte de los posibles compradores privados tendrán tiempo hasta el 21 agosto para poder presentarse. La operación podría dejar un saldo de hasta 3.500 millones de dólares para el Gobierno.

Es la segunda gran operación de privatización naviera desde la venta mayoritaria de la Hanwha Ocean Company en septiembre del año pasado, una de las tres firmas más importantes del sector de la construcción naval. Las operaciones fueron adquiridas por el Grupo Hanwha, la séptima mayor empresa de Corea del Sur.

El Gobierno también se encuentra dispuesto a privatizar las Industrias Aeroespaciales Coreanas (KAI por sus siglas en inglés), fundada en el año 1999 tras la unificación de otros entes bajo la órbita estatal.

Esta empresa no solo mantiene un rol importante en la generación de servicios satelitales tanto para Corea como para otros países vecinos, sino que además forma parte del sistema de defensa del país, bajo la amenaza constante de China y Corea del Norte.

El déficit fiscal coreano llegó a representar el 3,35% del PBI al cierre del primer trimestre del año, retornando a los niveles más elevados desde la primera mitad de 2021. El Gobierno se comprometió a equilibrar completamente las finanzas públicas para fin de año.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) convalidan las metas del Gobierno, ya que el país llegaría a un muy ligero déficit primario de solo el 0,19% del PBI en  2023.

La previsión del FMI sugiere que el ajuste se llevará a cabo desde el lado de los gastos, que disminuirán su participación en el PBI del 28% al 25,35% al cierre del año. También se preparan fuertes recortes impositivos, especialmente sobre el impuesto de sociedades a empresas de relocalización.

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El derechista Yoon busca terminar con el histórico odio entre la población coreana y japonesa

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El gobierno de Corea del Sur dio a conocer esta semana un nuevo plan para abordar un problema clave que durante mucho tiempo ha afectado las relaciones entre Seúl y Tokio: la esclavización durante la ocupación japonesa de la península hasta 1945.

La semana pasada, el presidente surcoreano Yoon Suk-yeol anunció el lanzamiento de un plan para terminar con la confrontación histórica entre las poblaciones de Corea del Sur y Japón, que datan de brutales acciones por parte del Imperio japonés antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Corea estuvo bajo ocupación japonesa entre 1910 y 1945, hasta que fue liberada por los Aliados tras la rendición del emperador Hirohito. Durante esas casi cuatro décadas, cientos de miles de coreanos se vieron obligados a trabajar para empresas japonesas y una gran cantidad de mujeres fueron esclavizadas en burdeles para militares japoneses.

Tras el fin de la Guerra, la ocupación de la península acabó, pero el resentimiento generado en la sociedad coreana perduraría hasta el día de hoy. En 1965, Tokio y Seúl, ambos fuertes aliados de Estados Unidos, dieron el primer paso firmando el Tratado de Relaciones Básicas que intentó resolver los problemas sembrados en el pasado.

En ese entonces, Japón proporcionó a Corea del Sur la suma de US$ 800 millones de dólares en ayuda económica y varios préstamos baratos como reparaciones a modo de enmendar sus daños humanitarios durante su ocupación.

Esto fue de la mano con la decisión del Estado japonés de mantener continuidad entre el gobierno que asumió después de 1945 y el régimen imperial, por lo que los nuevos mandatarios se “hicieron cargo” de su pasado sangriento, respetando la historia milenaria de la isla.

El presidente Park Chung Hee firma el tratado para normalizar las relaciones entre Corea y Japón el 17 de diciembre de 1965 en la Casa Azul.

Sin embargo, en aquél entonces, los 800 millones de dólares fueron al Tesoro de Corea del Sur y fue repartido como subsidios a las empresas más importantes de ese momento. Los coreanos reclamaron que las víctimas de la ocupación japonesa no vieron nunca el dinero. Además, Japón se negó a ofrecer una disculpa “oficial y sincera” por sus crímenes.

Con el pasar de los años, se intentó resolver el problema de diversas formas como con la creación de un fondo para las mujeres esclavizadas, que recibió dinero japonés en 2015. Esto causó resentimiento entre el público ya que la administración de ese entonces de Park Geun-hae no preguntó a las propias víctimas sobre la permisibilidad de tal solución y en 2018 el nuevo presidente Moon Jae-in canceló el acuerdo.

Ese mismo 2018, un tribunal de Corea del Sur acogió la demanda de las víctimas de la ocupación japonesa y dictaminó que las empresas japonesas debían pagar una indemnización, que finalmente no se pagó. Este fue uno de los puntos de inflexión en las relaciones entre Seúl y Tokio: en 2019, Japón impuso restricciones a las exportaciones de materiales para la producción de semiconductores a Corea del Sur.

Pero todo empezó a cambiar tras la asunción de Yoon, un derechista que aseguró admirar el gobernante Partido Liberal Democrático de Japón y quien en campaña prometió dejar esta confrontación en el pasado.

Con la nueva administración coreana, las tensiones comenzaron a aplacarse tras definir una serie de intereses comunes frente al ascenso de China en la región. De esta forma, el pasado lunes 6 de marzo el ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, Park Jin, anunció una nueva solución al problema, que los medios bautizaron el “Game-Changing Plan” (Plan que Cambiará Todo).

Las agrias relaciones entre Corea del Sur y Japón ya no deben ser descuidadas. Necesitamos terminar con el círculo vicioso por el interés nacional, por el pueblo”, aseguró Jin.

En esta nueva jugada política, la administración surcoreana creará un fondo con dinero de empresas privadas de Corea del Sur que fueron beneficiadas con el dinero japonés en 1965 para indemnizar a las víctimas de la ocupación japonesa. Además, se abrió la puerta por primera vez para que Japón pueda participar en este fondo de manera voluntaria.

Si bien cada vez más coreanos apoyan dejar las tensiones con Japón en el pasado, una buena parte todavía se muestra reticente con la decisión. El gobierno japonés y el norteamericano dieron el visto bueno a este plan y el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, lo defendió argumentando que la amistad con Japón está en lo más alto de la lista de intereses nacionales de Seúl.

En abril, se celebrará una cumbre entre los presidentes de Estados Unidos y Corea del Sur y Yoon tiene la esperanza de poder presentar al mundo un resultado práctico para resolver los problemas con Japón. El plan, aunque encaminado, deberá pasar por el Poder Legislativo primero.

Corea del Sur ha manifestado quejas con respecto a la Ley de Reducción de la Inflación de Biden, que es perjudicial para las principales áreas de la economía surcoreana, especialmente la dependiente de la Ley de Chips. Esta situación ha llevado a un boom comercial entre Corea y Japón, y este acercamiento tiene un simbolismo enorme para negociar.

Las tropas surcoreanas detienen a un manifestante contra el tratado de amistad en Seúl en agosto de 1965.

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Corea del Sur

Corea del Sur intensifica sus ejercicios militares con Estados Unidos

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Tras el acuerdo para realizar ejercicios de simulación contra la hipotética amenaza norcoreana y el lanzamiento de misiles coreanos, Corea del Sur y Estados Unidos intensificarán sus ejercicios militares en las próximas semanas.

Comenzando el mes de febrero con la visita del secretario de Defensa estadounidense y el secretario general de la OTAN a Corea del Sur, pasando por los lanzamientos de misiles y amenazas norcoreanas con desatar una guerra y terminando con diversos acuerdos entre Estados Unidos y Corea del Sur para realizar ejercicios conjuntos amplificados a futuro, no quedan dudas que la geopolítica en la Península de Corea está ardiendo.

Corea del Sur mantuvo antes de comenzar el mes una agenda de reuniones con altos funcionarios occidentales, tras la visita del secretario general de la OTAN el lunes 30 y del secretario de Defensa de los Estados Unidos el martes 31 de enero.

Tras sus reuniones, el ministro de Defensa Nacional de Corea del Sur, Lee Jong-Sup, declaró que junto a Estados Unidos realizarían ejercicios de simulación nuclear en febrero en un escenario de ataques nucleares de Corea del Norte, a medida que avanzan para mejorar la planificación e implementación nuclear conjunta e impulsar el intercambio de información.

Además, ambos funcionarios se comprometieron a expandir y profundizar aún más el nivel y la escala de los ejercicios de entrenamientos conjuntos, teniendo en cuenta “los cambios en la situación de seguridad, incluidos los pasos recientes de la RPDC [Corea del Norte] en su armamento nuclear y programas de misiles” según el comunicado que difundió el servicio de prensa del Pentágono.

Tras la visita del secretario de Defensa norteamericano a Corea del Sur, la agencia de noticias norcoreana KCNA aseguró en un artículo proselitista que “Estados Unidos va a iniciar un enfrentamiento total con sus ejercicios militares” en el Península de Corea,advirtiendo que Corea del Norte percibía que la situación llegó al borde de una línea roja.

En esta publicación, firmada por un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, la agencia norcoreana advirtió que contrarrestar futuros movimientos militares de Estados Unidos puede incluir una “fuerza nuclear abrumadora”, y agrega que Corea del Norte no está interesada en ningún contacto o diálogo con el país norteamericano, a diferencia del pasado.

La RPDC responderá de la manera más dura a cualquier intento militar estadounidense, basándose en el principio de ‘ataque nuclear a ataque nuclear y confrontación a gran escala a confrontación a gran escala‘”, citaba la publicación.

Ejercicios conjuntos entre F-15K y KF-16 de Corea del Sur y B-1B Lancer Estados Unidos

Luego de esta amenaza y el lanzamiento de misiles norcoreanos a mediados del mes, Corea del Sur y Estados Unidos acordaron realizar “tabletop exercises” (TTX, por sus siglas en inglés) adicionales en un futuro cercano para mejorar la disuación conjunta contra las amenazas nucleares de Corea del Norte.

Los TTX son ejercicios simulados de preparación para resolver incidentes, que lleva a los participantes a través del proceso de lidiar con un escenario de incidente simulado y brinda capacitación práctica haciendo que los participantes asuman roles y resuelvan una situación de crisis. Este tipo de ejercicios tienen muy bajo costo y generan puentes de coordinación y relacionamiento entre las Fuerzas Armadas de ambos países muy significativos.

Este acuerdo, comunicado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD), sse produjo en un Comité de Estrategia de Disuación TTX, celebrado el miércoles 22 de febrero en Washington. El ejercicio de simulación centrado en la disuasión extendida de EE. UU. marcó el primero de este tipo que se lleva a cabo desde que el presidente surcoreano, Yoon Suk Yeol, asumió el cargo el año pasado.

“Dada la reciente política nuclear agresiva de la RPDC [Corea del Norte] y los avances en las capacidades nucleares, el escenario TTX se centró en la posibilidad del uso de armas nucleares por parte de la RPDC”, dijeron los países en un comunicado conjunto, publicado por el DoD.

A futuro, se llevarán a cabo ejercicios militares en una escala significativa en marzo. Según informaron los medios estadounidenses especializados, Estados Unidos podría enviar un portaviones de propulsión nuclear para ejercicios con Corea del Sur.

Localización de los portaviones norteamericanos en el mundo, fecha 28/2/2023
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Corea del Sur afianza su agenda de seguridad con los Estados Unidos

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Corea del Sur ampliará sus ejercicios militares con Estados Unidos, su principal socio militar, e impulsarán en conjunto la planificación de la disuasión nuclear para contrarrestar la amenaza norcoreana y evitar una guerra.

Corea del Sur mantuvo a comienzos de esta semana una agenda de reuniones con altos funcionarios occidentales, tras la visita del secretario general de la OTAN el lunes 30 de enero y del secretario de Defensa de los Estados Unidos el martes 31.

Estados Unidos y Corea del Sur han sido aliados y socios políticos desde hace mucho tiempo en todas las esferas. En el ámbito militar, una gran cantidad de personal militar de Estados Unidos está estacionado en el Corea y los ejercicios conjuntos se realizan constantemente entre los dos ejércitos. Estados Unidos y Corea del Sur a menudo usan la palabra “férrea” o “acorazada”, lo que significa que la asociación es indestructible.

El 20 de enero, el poder legislativo de Corea del Norte aprobó un presupuesto que mantiene altos los gastos de defensa mientras el dictador Kim Jong Un presiona para una expansión agresiva de su arsenal nuclear. Corea del Norte disparó más de 70 misiles el año pasado, incluidos múltiples lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales en una serie de pruebas tituladas como “Ataques nucleares simulados contra objetivos surcoreanos y estadounidenses”.

El secretario de Defensa norteamericano, Lloyd Austin, se reunió con su homólogo surcoreano, Lee Jong-Sup, con el objetivo de profundizar la cooperación para abordar los desafíos de seguridad compartidos y reafirmar el compromiso de Estados Unidos con Corea del Sur como “férreo aliado” en un momento de mayor tensión y provocación por parte de Corea del Norte.

El secretario de Defensa norteamericano, Lloyd Austin, junto con su homólogo surcoreano, Lee Jong-Sup.

Tras sus reuniones, el ministro de Defensa Nacional de Corea del Sur, Lee, declaró que los dos países realizarán ejercicios de simulación nuclear en febrero en un escenario de ataques nucleares de Corea del Norte, a medida que avanzan para mejorar la planificación e implementación nuclear conjunta e impulsar el intercambio de información.

Nuestro compromiso con la defensa de la República de Corea sigue siendo inquebrantable. Estados Unidos se adhiere firmemente al compromiso en el campo de la disuasión ampliada, que implica el uso de un conjunto completo de activos militares estadounidenses, incluidas armas convencionales y nucleares, así como como defensa antimisiles”, dijo el secretario de Defensa de los Estados Unidos.

A mediados de enero, el presidente de Corea del Sur no descartó la posibilidad de construir propias armas nucleares ante la amenaza norcoreana. A pesar que los comentarios eran condicionales y que fueron negados al día siguiente por los funcionarios presidenciales, era la primera vez que Yoon o cualquier presidente surcoreano mencionaba en un documento oficial el desarrollo o adquisición de armas nucleares por su cuenta propia

Esta vez, Washington y Seúl acordaron también ampliar el alcance de los ejercicios conjuntos en 2023.

“Ambos líderes también se comprometieron a expandir y aumentar aún más el nivel y la escala de los ejercicios y entrenamientos conjuntos. Con este fin, ambos líderes acordaron la necesidad de tener en cuenta los cambios en la situación de seguridad, incluidos los pasos recientes de la RPDC [Corea del Norte] en su armamento nuclear y programas de misiles”, dice el comunicado del Servicio de prensa del Pentágono.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg y el canciller surcoreano, Park Jin-in.

El día previo a la llegada del secretario de Defensa norteamericano, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, visitó de manera oficial a Corea del Sur. En su visita, Stoltenberg habló sobre la amenaza norcoreana, la agenda con China y la guerra en Ucrania.

Sobre el programa nuclear del Norte y sus provocaciones con misiles, Stoltenberg afirmó que son una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y una amenaza significativa para la paz mundial. En cuanto a China, expresó que no es el adversario de la OTAN pero se ha vuelto “mucho más alto” en cuanto a prioridad en la agenda de la alianza.

Sobre la guerra en Ucrania, el secretario general de la OTAN instó a la República de Corea a intensificar el apoyo militar. En este momento, Corea del Sur proporciona a Ucrania solo ayuda no letal que cumple las promesas hechas por el presidente. La OTAN, en cambio, quiere que Corea del Sur envíe tanques y armamento a Ucrania.

El accionar de la OTAN de buscar armamento en todo el mundo para abastecer a Ucrania es muy peligroso, pues solo hace escalar aún más el conflicto que sufre la población ucraniana y lo lleva a los distintos escenarios mundiales.

La península de Corea es de por sí una región muy volátil, como para sumarle la amenaza rusa por un desalineamiento surcoreano sin justificación en los intereses vitales del país.

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