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Japón

Crisis en Asia: China volvió a enviar un portaaviones a las costas de Japón y amenaza al gobierno antes de su visita a Washington

Para amenazar a Japón antes de la visita oficial del primer ministro Yoshihide Suga a Washington la próxima semana, la dictadura china volvió a entrar ilegalmente al estrecho de Miyako.

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Desde la salida de Donald Trump de la Casa Blanca, Estados Unidos ha reducido considerablemente su presencia en el Mar del Japón y el país nipón ha quedado en solitario defendiendo el estrecho de las incursiones chinas.

 

Esta semana, el dictador comunista Xi Jinping volvió a tensar la situación con Japón. Una flota de guerra china compuesta por cinco embarcaciones y un portaaviones fue divisada el sábado por la mañana en una vía fluvial del Mar del Japón.

Según la Oficina de Estado Mayor Conjunto del Ministerio de Defensa japonés, el portaaviones chino Liaoning, nombre que proviene de la provincia china situada en la frontera con Corea del Norte, y otros cinco barcos de guerra, entre ellos un destructor, pasaron cerca de las 8 a.m. del pasado sábado por el estrecho de Miyako, de aproximadamente 250 km de ancho, que separa las islas japonesas de Okinawa y Miyako en su camino hacia el Océano Pacífico.

Según el diario japonés Nikkei, la flota desplegada por la máxima autoridad china se encuentra compuesta por el ya portaaviones Liaoning, dos destructores de misiles clase Luyang III, una fragata multifunción Jiangkai II y una nave de apoyo de combate rápido clase Fuyu

Minutos luego del avistamiento, el gobierno de Tokio, liderado por la conservadora Yuriko Koike, decidió responder a la provocación china y desplegó aviones y un barco destructor, el “JS Suzutsuki“, para marcar presencia, recopilar información y monitorear los movimientos de las embarcaciones chinas mientras se iban del estrecho.

 

El destructor japonés, JS Suzutski. Foto: seaforces.org

 

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No es la primera vez que el régimen chino envía el portaaviones Liaoning por este canal. En abril del pasado año ya había sido visto navegando por estas aguas, pocos días después de que Estados Unidos y Australia realizaran ejercicios navales en el Pacífico oriental.

El primer ministro japonés, Yoshihide Suga, remarcó la importancia de que Japón y Estados Unidos trabajen de manera conjunta para aliviar las tensiones

Su postura es que se debe afianzar el Quad, la alianza integrada por Estados Unidos, Australia, India y Japón para enfrentar a China en el Pacífico. Esta organización había sido potenciada por Trump pero ahora Biden la ha dejado de lado

Se espera que este sea uno de los principales temas de la próxima reunión entre Suga y Joe Biden, que se llevará a cabo el próximo 16 de abril en Washington por pedido del gobierno japonés.

Según la prensa local en Japón, la intromisión en aguas japonesas por parte de China fue una amenaza antes de que el Primer Ministro nipón viaje a la Casa Blanca, para advertirles que no presionen a Estados Unidos para nuevas acciones militares en la zona.

China está acosando a todos los países de la región que no se doblegan a su poderío militar y económico. En los últimos meses, la Armada china ha estado realizando ejercicios militares en las costas de Taiwán, simulando invasiones y actos de guerra, además de haber enviado 200 barcos pesqueros a las costas filipinas para depredar sus aguas.

Cabe resaltar que, desde hace ya varios años, China mantiene una disputa territorial con distintas naciones. Vietnam, Brunéi, Malasia y Filipinas son algunos de los países asiáticos que se encuentran en conflicto directo con el Partido Comunista Chino por distintas islas ubicadas en el Mar Meridional, el cual posee aproximadamente un millón de metros cuadrados más que el mar Mediterráneo.

 

En rojo los reclamos de China, en blanco los de Corea del Sur y en azul los de Japón.

 


Por Tadeo Pittari, para La Derecha Diario.

 

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Japón

Fumio Kishida fue investido como nuevo primer ministro de Japón con un gabinete de derecha

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A pesar de su perfil reformista, el líder del PLD anunció un gabinete conformado ampliamente por ex ministros de Shinzo Abe y adopta una línea dura.

El centroderechista Fumio Kishida obtuvo un importante triunfo en las elecciones de hace dos semanas y fue investido como primer ministro de Japón

Kishida logró re-validar el cargo luego de que su coalición de gobierno venciera en las elecciones generales del 31 de octubre con un amplio margen y dejando a la izquierda más hundida que nunca.

El nuevo líder del histórico PLD había sido ascendido a primer ministro por el Parlamento el pasado 4 de octubre, pero convocó a elecciones anticipadas para el 31 del mismo mes, para asegurar legitimidad en su mandato, algo que su predecesor Yoshihide Suga no se había animado a hacer.

A pesar de tener un perfil reformista, su nuevo gabinete y sus primeras medidas muestran un carácter de derecha, clásico del partido oficialista, y un continuismo a las medidas del histórico mandatario Shinzo Abe, que debió retirarse el año pasado por problemas de salud tras gobernar por casi dos décadas a Japón.

Los principales miembros del nuevo gabinete son:

  • Jefe de Gabinete: Hirokazu Matsuno, ex ministro de educación de Abe, pertenence a la facción de derecha nacionalista del partido gobernante.
  • Ministro de Asuntos Exteriores: Yoshimasa Hayashi, asume uno de los puestos más importantes en la estructura de gobierno japonesa. Pasó por varias carteras del gobierno del derechista Abe desde 2008 y se define como de “centroderecha”.
  • Ministro de Asuntos Internos y Comunicaciones: Yasushi Kaneko, de la misma facción que Matsuno y de derecha conservadora. Defiende la energía nuclear y una mayor militarización del pacífico.
  • Ministro de Justicia: Yoshihisa Furukawa, del ala reformista. Centroderecha.
  • Ministro de Finanzas: Shun’ichi Suzuki, miembro de la derecha nacionalista. Pro energía nuclear, fuertemente anti-China y pro-militarismo.
  • Ministro de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología: Shinsuke Suematsu. Centro-derecha.
  • Ministro de Economía, Comercio e Industria: Kōichi Hagiuda. Derecha nacionalista. Extremadamente liberal en lo económico.
  • Ministro de Defensa: Nobuo Kishi. Uno de los mayores defensores de la soberanía de Taiwán. Ha esbozado fuertes comentarios anti-China. Pro-militarismo.
El nuevo gabinete de Kishida.

Sus primeras medidas de gobierno y el gabinete muestran un carácter derechista, y por ende continuista del gobierno de Shinzo Abe, al contrario de lo que se podía llegar a pensar al ser Kishida del ala centro-derechista y más moderada del partido.

Una de los principales ejes del nuevo gobierno es el impulso a la política energética en favor de las centrales termoeléctricas, para ir progresivamente dejando la dependencia del carbón que históricamente ha predominado en el país. Kishida prometió una revolución nuclear.

A su vez, estableció un subsidio a todos los menores de 18 años por aproximadamente 876 dólares (180.000 pesos argentinos), una suerte de AUH temporal, algo que se hizo costumbre hacer en Japón en épocas de recuperación pos-COVID. Además, se reactivó un programa de subvenciones para el turismo interno, muy afectado por la pandemia.

Otro interesante indicio de un seguimiento de las políticas pro-occidentales del gobierno de Shinzo Abe es la reunión ocurrida este jueves 11 de noviembre entre Kishida y el comandante al frente de la misión de Estados Unidos en el Indo-pacífico, John Aquilino.

En esta reunión se reforzaron los vínculos bilaterales y se discutió como seguir contrarrestando el auge militar chino en la región.

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Japón

La derecha arrasa nuevamente en Japón y el nuevo primer ministro Kishida consolida su gobierno

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Fumio Kishida desafía las encuestas y logra que el histórico partido PLD conserve fácilmente la mayoría absoluta en el Parlamento japonés.

A pesar de que las encuestas predecían que perdería muchos votos en la elección anticipada de este domingo, el derechista Partido Liberal Demócratico (PLD) mantuvo su mayoría e incluso aumentó su base de votantes, consolidando el gobierno del primer ministro Fumio Kishida.

El oficialismo perdió 15 bancas respecto a la elección de 2017, pero logró mantener por amplio margen su mayoría. Al 100% escrutado, el PLD obtuvo el 35,3% de los votos, que se tradujo a 261 bancas, lo que le permite retener la mayoría absoluta.

En 2017, con la derecha menos dividida y el popular Shinzo Abe a la cabeza, habían obtenido 33,3% de los votos, pero más bancas, 276, por lo que el resultado de este año es formidable y le da un enorme respaldo político al debutante primer ministro.

Kishida, un exbanquero de voz suave que ha luchado por deshacerse de una imagen que le falta carisma, logró un importante triunfo que envalentonará su gobierno. Su experiencia como mano derecha de Abe y 5 años al frente de la Cancillería de Japón en plena crisis con Corea del Norte le valieron sus frutos.

La votación fue una prueba para Kishida, quien convocó las elecciones poco después de asumir el cargo a principios de este mes, para que no haya acusaciones de que gobernaba sin el mandato del pueblo, especialmente luego de que la oposición denunciara al PLD de que manejó mal la pandemia de coronavirus.

Kishida llegó a lo más alto del partido prometiendo “reformas moderadas” a la histórica estrcutura del partido de derecha que ha gobernado a Japón en 56 de los últimos 60 años, mientras grupos más progresistas pedían cambios más profundos.

De todos modos, el primer ministro se ha ceñido a las políticas tradicionales de la derecha del partido, presionando para aumentar el gasto militar, seguir desafiando a China en la región e impulsando el nacionalismo japonés, aunque también ha prometido abordar la “desigualdad de riqueza”, promocionando una agenda de “nuevo capitalismo”, que todavía no ha detallado.

En segundo lugar quedó Partido Demócrata Constitucional (PDC), de centroizquierda, que las encuestas estimaban que iba a ser una de las mejores elecciones de su historia, pero terminó defraudando. Obtuvo el 19,4% de los votos y tan solo 96 bancas.

En tercer lugar se ubicó el partido de derecha populista Ishin, originario de la provincia de Osaka, que corre por derecha al PLD y se cree que puede ser un importante bloque que frene cualquier tipo de reforma social que Kishida quiera implementar. Lograron el 13,8% de los votos y 41 bancas. Previo a esta elección, tenían 10 escaños en el Parlamento, por lo que es un crecimiento significativo.

En cuarto lugar quedó el centroderechista Komeito, un partido que tiene una agenda prácticamente idéntica a la del PLD pero no comparten partido porque ellos practican la religión budista. Obtuvieron el 12,8% de los votos y 32 bancas.

Komeito y el PLD hace años que forman gobierno juntos, y entre ambos tienen 293 escaños, lo que en Japón se conoce como “mayoría política estable”, ya que la oposición no puede ni siquiera iniciar procesos de destitución de ministros o boicotear las leyes del oficialismo.

En quinto puesto, el Partido Comunista Japonés (PCJ), que había estado preocupando al gobierno por su enorme crecimiento en el interior del país, se desplomó en estas elecciones. Obtuvo solo el 7,3% de los votos y 10 escaños, una de los peores desempeños de la historia del partido.

Por último, el Partido Demócrata del Pueblo (PDP), de centroderecha, consiguió el 4,3% de los votos, pero en regiones de muchos ediles, por lo que cosechó 11 bancas en el Parlamento.

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Japón

Como prometió en campaña, el nuevo Primer Ministro japonés conmemoró el polémico Santuario de los caídos en la Segunda Guerra

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El Santuario de Yasukuni está sumido en la controversia y hace casi una década que ningún primer ministro se anima a visitar el tributo a los soldados que murieron peleando en la Segunda Guerra Mundial para el Imperio Japonés.

El nuevo primer ministro de Japón, Fumio Kishida, envió el domingo una ofrenda conmemorativa al Santuario de Yasukuni, que honra a los soldados que murieron en la Segunda Guerra Mundial, pero que es visto por los demás países como un símbolo del militarismo y el imperialismo que la nación japonesa prometió dejar en su pasado.

Kishida y dos de sus ministros enviaron la ofrenda del árbol “masakaki” bajo su nombre como primer ministro para celebrar el festival bianual del santuario que se celebra en primavera y otoño.

Este Santuario, ubicado en el corazón de Tokio, rinde homenaje a los 2,5 millones de japoneses que murieron peleando en la Segunda Guerra y en otros conflictos bélicos anteriores. A pesar de ser un enorme símbolo de nacionalismo para muchos japoneses, el hecho que el Santuario también rinde homenaje a importantes personalidades militares y políticas condenadas por crímenes de guerra en 1945 y los años posteriores, por lo que ningún gobernante quiere vincularse con el lugar desde 2013.

El último en hacerlo fue el ex primer ministro Shinzo Abe, quien visitó el Santuario en persona en el aniversario de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, lo que desató la furia en Beijing y Seúl, y le ganó a Japón una rara reprimenda diplomática de su aliado cercano, Estados Unidos.

El predecesor de Kishida, Yoshihide Suga, también del derechista PLD pero ahora alejado de la vida política, hizo una peregrinación al santuario el domingo, según reveló la emisora ​​NHK, que mostró imágenes de su visita.

Suga había evitado visitar el santuario después de 2012, cuando se convirtió en el portavoz del gobierno de Abe, y hasta evitó enviar ofrendas rituales cuando se convirtió en primer ministro.

Las visitas al santuario por parte de funcionarios gubernamentales han enfurecido durante mucho tiempo a los países que sufrieron a manos del Ejército japonés antes y durante la Segunda Guerra Mundial, particularmente Corea del Sur y China.

Sin embargo, Kishida, quien se convirtió en primer ministro el pasado 4 de octubre, hizo campaña a favor de reivindicar estos santuarios y rituales que conmemoran la etapa imperialista de Japón, en vez de rechazarla y tratar de esconderla como hacen otros políticos.

Si bien no está en su agenda visitar el Santuario en los próximos meses, y está en plena campaña para las elecciones del 31 de octubre, Kishida no esconde su apoyo al nacionalismo japonés.

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