El mercado inmobiliario rural cordobés muestra que la agricultura continúa siendo el principal motor de las operaciones de compra y venta de campos, impulsada por la rentabilidad de los cultivos, la estabilidad en los precios de la tierra y el interés de inversores que consideran al suelo agrícola como un activo de resguardo.
Del otro, la actividad ganadera todavía no logra trasladar su recuperación productiva al mercado de tierras, donde predominan la cautela y la escasez de negocios.
Según referentes del sector inmobiliario rural, los establecimientos agrícolas de mayor calidad mantienen una demanda sostenida, especialmente aquellos ubicados en las zonas núcleo de la provincia.










