El mercado inmobiliario rural cordobés muestra que la agricultura continúa siendo el principal motor de las operaciones de compra y venta de campos, impulsada por la rentabilidad de los cultivos, la estabilidad en los precios de la tierra y el interés de inversores que consideran al suelo agrícola como un activo de resguardo.
Del otro, la actividad ganadera todavía no logra trasladar su recuperación productiva al mercado de tierras, donde predominan la cautela y la escasez de negocios.
Según referentes del sector inmobiliario rural, los establecimientos agrícolas de mayor calidad mantienen una demanda sostenida, especialmente aquellos ubicados en las zonas núcleo de la provincia.
La limitada oferta de estos campos explica que sus valores continúen firmes y que, en algunos casos, alcancen los US$ 20.000 por hectárea, una cifra que los ubica entre los activos rurales más valiosos del país.
La agricultura sostiene el interés inversor
La buena performance agrícola explica gran parte de este comportamiento. Córdoba continúa consolidándose como una de las principales provincias productoras de soja, maíz, trigo y maní, con elevados niveles tecnológicos y altos rindes, factores que generan confianza entre productores e inversores.
En este contexto, quienes buscan resguardar capital encuentran en los campos agrícolas una inversión de largo plazo con bajo nivel de volatilidad respecto de otros activos. A ello se suma que la oferta de establecimientos de calidad sigue siendo reducida, lo que fortalece la posición de los vendedores y sostiene los precios.
Desde el sector inmobiliario rural coinciden en que actualmente las operaciones más dinámicas corresponden a campos agrícolas de buena aptitud, mientras que los establecimientos mixtos o exclusivamente ganaderos presentan menores niveles de consultas y cierres.
Córdoba, una plaza consolidada
La provincia mantiene su posición como uno de los mercados rurales más importantes del país gracias al peso de su producción agropecuaria y agroindustrial.
El dinamismo agrícola no solo impulsa la actividad económica sino que también fortalece el valor patrimonial de la tierra. En un escenario donde la oferta de campos de alta productividad continúa siendo limitada, el mercado muestra una tendencia de firmeza que difícilmente cambie en el corto plazo.
Para los especialistas, mientras la agricultura siga ofreciendo buenos resultados productivos y económicos, el mercado inmobiliario rural cordobés continuará encontrando en las tierras agrícolas su principal sostén, aun cuando la recuperación de los campos ganaderos todavía deba esperar.