Ante el avance de la libertad, los sectores que temen perder sus beneficios ya han comenzado a conspirar. El pasado 4 de junio, autoridades del Colegio y Caja de Previsión Social de Martilleros y Corredores Públicos de la provincia de Buenos Aires se refugiaron en la figura del exministro y candidato derrotado, Sergio Massa, buscando respaldo político para sostener un esquema de colegiación que el Gobierno nacional considera acabado.
Complementando esta revolución económica, el oficialismo enviará la próxima semana el proyecto de Inocencia Fiscal II. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha trabajado en una versión mejorada de la ley tras dialogar con profesionales del sector para corregir los puntos críticos que limitaron su impacto inicial.
“No veo razón para que no aprueben una versión mejorada”, sentenció Caputo, confiando en el mandato legislativo ya obtenido originalmente.
El objetivo es monumental: movilizar los USD 170.000 millones que, según datos oficiales del Banco Central, se encuentran fuera del sistema, bajo los colchones de los argentinos debido a décadas de inseguridad jurídica.
El Gobierno busca que ese ahorro se convierta en inversión, financiando proyectos de infraestructura y potenciando a las pymes, en lugar de seguir perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación.
Este despliegue de reformas, que será anunciado formalmente en la conferencia de prensa del vocero presidencial, Adrian Ravier, representa un paso decisivo hacia la normalización de una Argentina que abraza el capitalismo y la transparencia, dejando atrás el oscurantismo de la intervención estatal.