La unidad SiBus ignoró el límite de 2,80 metros de altura en Costanera y causó graves daños materiales.
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La desidia municipal de Daniel Passerini sumó un nuevo capítulo de caos absoluto este miércoles tras un insólito accidente en la zona de Costanera. Una unidad de la empresa SiBus terminó incrustada contra la base del Puente Sarmiento al ignorar las señales de advertencia sobre la altura máxima. El impacto destrozó por completo el sistema de aire acondicionado del vehículo y dejó en evidencia la falta de control sobre los conductores.
La estructura vial cuenta con cartelería específica que restringe el paso a vehículos que superen el límite estricto de 2,80 metros de altura. Pese a las indicaciones visibles, el chofer avanzó de manera negligente por la calzada provocando daños materiales significativos en la unidad pesada. El transporte circulaba por ese tramo de la ciudad sin que las autoridades municipales informaran todavía los motivos concretos de su desvío erróneo.
Burocracia inútil y servicios colapsados en la capital cordobesa
La empresa SiBus deberá responder por el estado de una flota que es financiada con impuestos abusivos sin devolver una prestación de calidad mínima. El Puente Sarmiento se convirtió en una trampa de metal para la ineptitud de quienes gestionan los fondos públicos sin criterio de eficiencia técnica.
Los vecinos de la zona céntrica y de barrio General Paz presenciaron con asombro cómo el transporte público de pasajeros colapsó bajo el puente. Este siniestro se suma a una lista interminable de irregularidades que exponen la inoperancia de una secretaría de transporte totalmente paralizada. El gasto público destinado a subsidios para empresas deficientes no se traduce en eficiencia ni en seguridad para los ciudadanos que tributan.
El fracaso bajo la gestión de Daniel Passerini
Desde la Municipalidad e Córdoba se limitaron a declarar que están investigando lo sucedido mientras el servicio de transporte sigue degradándose a diario. La ausencia de controles preventivos por parte del municipio de Córdoba convierte a las arterias principales en un escenario de peligro constante. No se registraron heridos de gravedad en este episodio pero los daños económicos representan una carga innecesaria para el sistema de movilidad.
La degradación institucional bajo la actual intendencia de Daniel Passerini afecta directamente la infraestructura básica que sostiene a la capital. Mientras el presupuesto se diluye en propaganda política el mantenimiento de la señalética y el control de tránsito brillan por su ausencia absoluta. Los contribuyentes exigen soluciones que dejen de privilegiar el gasto político para enfocarse en la libre competencia y la responsabilidad operativa.