Mientras funcionarios de la Municipalidad de Córdoba rechazan los descuentos del 50% que ofrecen empresas privadas, el sistema de colectivos sigue en "contingencia" hasta abril.
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La Municipalidad de Córdoba anunció que el plan de contingenciaen el transporte público se extenderá, al menos, hasta el 1 de abril. Bajo una gestión marcada por la improvisación, el subsecretario Eduardo Ramírez confirmó que el servicio operará con frecuencias reducidas durante todo marzo. La salida abrupta de la empresa FAM dejó corredores clave sin servicio, obligando a una reestructuración de último momento.
En este escenario de crisis, la empresa Uber lanzó la campaña "Uber + Bondi" con descuentos del 50%. La iniciativa privada busca resolver los tramos cortos de hasta 4 kilómetros que el municipio no cubre. Sin embargo, el secretario de Gobierno, Rodrigo Fernández, rechazó cualquier integración con aplicaciones tecnológicas. El funcionario defendió un modelo estatal autónomo que hoy no cumple con las necesidades básicas del usuario.
El municipio argumenta que el sistema "está estable", pese a las interrupciones sufridas por miles de cordobeses. La gestión de DanielPasserini se niega a reconocer soluciones de mercado legítimas que ya benefician al bolsillo del ciudadano. Esta postura dogmática ignora que Uber opera bajo una ordenanza vigente y habilitación municipal. Mientras el sector público pone trabas, el privado ofrece ahorro y eficiencia inmediata.
Uber lanzó la campaña "Uber + Bondi" con descuentos del 50%.
Nuevos operadores y el costo del estatismo
A partir de abril, la empresa puntana SolBus asumirá el corredor 7 con 80 unidades, de las cuales 62 son nuevas. Por su parte, SiBus cubrirá el corredor 5 incorporando 22 colectivos cero kilómetros al sistema. A pesar de esta supuesta normalización, el corredor 2 seguirá bajo la gestión de la estatal Tamsau. El municipio mantiene esta estructura pública a la espera de ofertas privadas que garanticen rentabilidad real.
La administración local impuso un marco regulatorio que prohíbe a las apps cobrar menos que el boleto urbano. Actualmente, el pasaje en Córdoba cuesta 1.720 pesos, limitando la competencia de precios en el mercado. El oficialismo insiste en que no habrá complementos que no sean "más colectivos y frecuencias". Esta visión estatista choca con la realidad de una ciudad que demanda movilidad inteligente y económica.
La institucionalidad del transporte no debería ser una excusa para bloquear la innovación privada. La promoción de Uber es temporal, pero deja en evidencia la falta de alternativas modernas en la gestión actual. Los cordobeses siguen pagando los costos de un sistema que prioriza el control burocrático sobre el bienestar del pasajero. El desafío para abril será demostrar si los nuevos contratos terminan con el ciclo de emergencia permanente.
Con la gestión de Passerini, Córdoba capital vive en un estado de crisis e improvisación permanente