El dispositivo de bajo costo permite analizar la calidad del agua en zonas rurales de manera inmediata y descartable.
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Un grupo de investigadoras pertenecientes a la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdobadesarrolló una herramienta innovadora para detectar arsénico en el agua. Este sensor electroquímico destaca por ser pequeño, económico y sumamente sencillo de operar en terrenos con infraestructura limitada o inexistente. El equipo de trabajo inició formalmente las gestiones de patentamiento ante el Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual durante los últimos meses de 2025.
La precisión de esta nueva tecnología fue validada mediante diversos testeos realizados con muestras líquidas obtenidas en las localidades de General Levalle y Recreo. El aparato demostró una sensibilidad superior al detectar concentraciones de arsénico incluso por debajo de las 10 partes por billón. Estos resultados son comparables a los obtenidos mediante el uso de complejos espectrómetros de masas que habitualmente requieren instalaciones fijas muy costosas.
El proyecto se encuentra integrado actualmente en el catálogo UNC Innova y cuenta con el respaldo de la Secretaría de Innovación y Vinculación Tecnológica. La aplicación de este sistema resulta ideal para el monitoreo constante en comunidades vulnerables que sufren la presencia de metales pesados en sus napas. Gracias a su diseño compacto, el dispositivo puede transportarse con facilidad hacia escuelas rurales o municipios alejados de los grandes centros urbanos de salud.
El aparato demostró una sensibilidad superior al detectar concentraciones de arsénico incluso por debajo de las 10 partes por billón
Bionanotecnología aplicada al control del agua potable
Para la fabricación de estas piezas, las científicas utilizaron nanoestructuras de oro de alta calidad combinadas con un biopolímero natural extraído de crustáceos. Este componente híbrido reacciona ante el contacto con el agua contaminada y genera una señal eléctrica que revela la concentración exacta del tóxico presente. El funcionamiento es similar al de una tira reactiva que se conecta a un lector del tamaño de un pendrive para brindar un diagnóstico digital preciso.
La mayor ventaja de este invento cordobés reside en su portabilidad absoluta, permitiendo realizar calibraciones y mediciones en el mismo sitio donde se extrae la muestra. Al no requerir un consumo energético elevado ni conocimientos técnicos especializados, se convierte en un aliado estratégico para las organizaciones no gubernamentales locales. El sistema simplifica la logística de control ambiental al eliminar la necesidad de trasladar recipientes hacia laboratorios de alta complejidad situados en la capital.
El desarrollo utiliza materiales biodegradables derivados de la quitina, lo cual refuerza el carácter sustentable de la propuesta frente a otros métodos de análisis químicos tradicionales. Esta tecnología desarrollada en Córdoba busca profesionalizar el seguimiento de la calidad del agua en regiones que históricamente han estado expuestas a niveles peligrosos de arsenito. Con este avance, se aporta una solución real y económica para proteger la salud de miles de personas que dependen de pozos o fuentes naturales.