Más de cien referentes de la red de jóvenes empresarios más grande de Argentina tuvieron el privilegio de estar en una charla de igual a igual con el empresario cordobés, que habló sobre el futuro de Córdoba, el impacto del desarrollismo y la responsabilidad de emprender con propósito.
Además, Salim compartió los desafíos, las estrategias y la mentalidad necesaria para liderar proyectos de escala internacional como Pocito Social Life.
El empresario transmitió una mirada profundamente ligada a la cultura emprendedora, basada en la perseverancia, la visión a largo plazo y la capacidad de actuar incluso en contextos adversos.
El CEO de Grupo Proaco plantea que emprender no pasa solamente por generar dinero, sino por crear valor, resolver problemas y sostener convicciones en escenarios de incertidumbre.
Uno de los ejes centrales de su discurso es la importancia de tomar acción. Salim sostuvo que muchas personas tienen ideas, pero pocas se animan a ejecutarlas. En ese sentido, remarcó que el emprendedor debe convivir con el riesgo y aprender a avanzar aun sin tener todas las certezas resueltas.
Para él, el crecimiento empresarial está íntimamente relacionado con la capacidad de adaptación y con la decisión de “hacer”, incluso cuando el contexto económico o social parece desfavorable.
El empresario cordobés también vinculó el emprendedurismo con la resiliencia. Contó que gran parte de su aprendizaje surgió en momentos complejos de Argentina, especialmente durante períodos de crisis, donde emprender implicaba sostener proyectos en medio de la inestabilidad.
Esa experiencia, según explicó, le permitió desarrollar una mentalidad orientada a encontrar oportunidades donde otros ven límites.
El liderazgo, según Lucas Salim
Lucas Salim desarrolló también una mirada del liderazgo enfocada en las personas, la escucha activa y la construcción de equipos comprometidos.
Planteó que liderar no significa únicamente dirigir una empresa o tomar decisiones, sino influir positivamente en quienes forman parte de una organización.
Diferenció el rol del líder del de un jefe tradicional. Según explicó, mientras un jefe suele imponer decisiones sin contemplar al equipo, el verdadero líder busca orientar, acompañar y generar condiciones para que las personas puedan desarrollarse. En ese sentido, remarcó que el liderazgo moderno está mucho más asociado a la empatía y a la capacidad de construir confianza que al ejercicio rígido de autoridad.
Otro de los conceptos centrales que abordó es la importancia del respeto dentro de los equipos de trabajo. Para Salim, un líder debe comprender las dinámicas humanas de la organización y crear ambientes saludables donde las personas se sientan valoradas. También sostuvo que la transparencia es una herramienta clave para fortalecer la comunicación interna y consolidar vínculos sólidos entre líderes y colaboradores.