Cada partido de fase de grupos podría convertirse en una fuente de ingresos significativamente superior a la que ofrecería Alberdi.
La mudanza, además, no implica renunciar al proyecto de modernizar el Julio César Villagra. Las obras continúan formando parte de los planes institucionales, aunque fueron postergadas hasta que la situación financiera permita encararlas sin comprometer otras áreas estratégicas del club. Incluso, en los próximos meses Belgrano deberá avanzar en una reforma estatutaria que habilite nuevas herramientas de financiamiento para afrontar inversiones de gran escala.
Así, el debut internacional más importante de la historia de Belgrano tendrá como escenario el Mario Kempes. La decisión puede resultar emotivamente compleja para un club cuya identidad está profundamente ligada a Alberdi, pero la conducción entiende que jugar la Copa Libertadores exige priorizar la sustentabilidad económica.
En definitiva, el objetivo es que la primera participación continental no solo sea histórica dentro de la cancha, sino también un impulso para consolidar el crecimiento institucional del club.