La administración municipal de Córdoba afronta un colapso financiero estructural debido a la vigencia del anacrónico régimen del Estatuto del Personal de la Administración Pública Municipal. Este marco regulatorio, sancionado mediante la Ordenanza 7244 durante la gestión del comisionado Alejandro Gavier Olmedo en 1980, otorga privilegios a diversos empleados del municipio. El intendente filokirchnerista, Daniel Passerini, posterga la reforma de este estatuto inviable que compromete seriamente el desarrollo del presupuesto de la ciudad que gobierna de manera ineficiente.
El líder del gremio Suoem, Rubén Daniele, consolidó desde 1983 una estructura corporativa que blindó cada uno de estos costosos beneficios. A pesar de registrar 28 modificaciones por ordenanza y 41 decretos reglamentarios, el texto normativo original solamente sumó prebendas corporativas. El exintendente y actual gobernador Martín Llaryora aplicó en 2020 una reducción horaria menor sin alterar las bases de la cuestionada estabilidad.












