La Municipalidad de Córdoba finalmente ha comenzado a implementar un esquema de control sobre la masa de empleados que integran la estructura estatal. Tras años de opacidad, el Ejecutivo ha iniciado un monitoreo estricto de las modalidades transitorias, como becas y monotributos, con el objetivo de transparentar una planta que hasta ahora operaba sin controles de permanencia eficaces.
Hasta el momento, este endurecimiento de las normas internas ha derivado en 13 renuncias de trabajadores, de las cuales 4 ya han sido aceptadas formalmente. Estas dimisiones surgen en un contexto donde el municipio busca revisar la documentación y la situación legal de sus empleados frente a la ley, intentando corregir años de desidia administrativa.










