El ahogo financiero que atraviesa la Municipalidad de Córdoba expone el rotundo fracaso de un modelo basado en el gasto público ineficiente y la falta de disciplina fiscal. La decisión de Daniel Passerini de recurrir a nuevo endeudamiento internacional confirma la incapacidad de la gestión para administrar los recursos sin asfixiar las cuentas del municipio.
El Ejecutivo municipal busca autorización para colocar un bono de U$S 120 millones con el objetivo de cubrir vencimientos financieros y sostener compromisos cotidianos. Esta solicitud se da en un marco de extremo desorden, donde la nómina salarial demandó $190.714 millones en el primer cuatrimestre y la partida de servicios no personales sumó $156.146 millones.











