El viceintendente Javier Pretto reconoció que el ingreso a la planta municipal en la ciudad de Córdoba depende de recomendaciones políticas y no de la idoneidad del aspirante. Esta confesión desnuda la realidad de una administración pública convertida en una bolsa de trabajo para militantes, alejándose de cualquier principio de transparencia y meritocracia.
El funcionario informó que la gestión pretende implementar controles de antecedentes penales cada 180 días para intentar maquillar la falta de filtros en los ingresos. Actualmente, la estructura municipal cuenta con 8.200 empleados en planta permanente, tras haber reducido un número previo de 11.000 agentes en los últimos años.













