El 25 de junio de 1978 marcó un antes y un después para la Selección Argentina. Ese día, el equipo dirigido por César Luis Menotti derrotó 3-1 a Países Bajos en la final del Mundial y consiguió el primer título de su historia.
Ante un estadio Monumental colmado, el seleccionado nacional necesitó del tiempo suplementario para quedarse con una de las finales más recordadas de las Copas del Mundo. Mario Alberto Kempes fue la gran figura de la jornada al convertir 2 goles y dar vuelta el partido contra la “Naranja Mecánica”, mientras que Daniel Bertoni selló el triunfo que desató un festejo inolvidable en todo el país.









