El empate sin goles frente a Platense dejó más preocupaciones que certezas en Boca, y no solo por el resultado. Leandro Paredes, principal referente del equipo, encendió las alarmas cuando pidió el cambio y se retiró con visibles gestos de dolor en su tobillo derecho. Horas después, se confirmó lo que en el cuerpo técnico temían: el capitán deberá recuperarse y no estará en el clásico ante Racing.
"No puedo pisar", alcanzó a decir el mediocampista antes de abandonar el campo. Luego, ya más tranquilo, explicó: "Vengo arrastrando una molestia, es parte de esto, es parte del fútbol. Cada vez que me toque estar trataré de hacer lo mejor posible. A veces mejor, a veces peor, pero tratando de dar el máximo siempre". Sin embargo, el diagnóstico y la recomendación médica fueron claros: descanso para evitar que el esguince se agrave.
Con apenas unos días de recuperación entre partido y partido, el cuerpo médico decidió preservarlo no solo del clásico ante Racing, sino también del debut en la Copa Argentina frente a Gimnasia de Chivilcoy. La prioridad es que pueda reaparecer al 100% para lo que resta de la primera mitad de la temporada, donde el Apertura y la Copa Libertadores aparecen como platos fuertes.









