El equipo colchonero sostiene que el Barça contactó al delantero argentino mientras todavía tiene contrato hasta 2030.
La disputa por el futuro de Julián Álvarez sumó un nuevo capítulo y ahora involucra directamente a Barcelona, Atlético de Madrid, la FIFA y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Según informó Mundo Deportivo, el organismo internacional y la federación española notificaron al club catalán tras la denuncia presentada por la institución madrileña.
El Atlético de Madrid acusa a Barcelona de haber ejercido presión sobre el futbolista argentino y de mantener contactos directos con él sin autorización del club rojiblanco, pese a que el delantero mantiene un vínculo contractual vigente hasta junio de 2030.
A partir de esta presentación, la RFEF comunicará próximamente a Barcelona el plazo establecido para que pueda presentar sus alegaciones y exponer su versión de los hechos.
En el entorno del conjunto azulgrana consideran que el reclamo del Atlético de Madrid no debería prosperar. La postura del club se fundamenta en las declaraciones públicas realizadas por el propio Julián Álvarez, quien el pasado 22 de junio manifestó su intención de abandonar la institución madrileña mientras se encontraba disputando el Mundial.
Barcelona entiende que la voluntad expresada públicamente por el delantero es un elemento relevante en el conflicto y que no existió una actuación irregular por parte del club.
La situación, sin embargo, continúa abierta y ahora será la RFEF la encargada de recibir los argumentos de Barcelona dentro del plazo que establezca para el procedimiento.
Mientras el conflicto avanza por la vía institucional, la dirigencia del Atlético de Madrid sostiene públicamente una posición firme respecto al futuro de su principal figura ofensiva.
El presidente Enrique Cerezo aseguró que Julián Álvarez no está en venta y descartó la posibilidad de desprenderse del atacante argentino.