El partido de ida entre Boca Juniors y O’Higgins, por los 16avos de final de la Copa Sudamericana, dejó una imagen que no pasó inadvertida. Tanto los hinchas presentes en el estadio como quienes siguieron el encuentro por televisión observaron un marcado contraste en el color del césped, especialmente en el sector cercano a los palcos, donde una amplia franja lucía mucho más clara que el resto del campo.
La situación generó preocupación puertas adentro del club, ya que el terreno de juego no presentó el estado esperado para el inicio del segundo semestre.
Ante este escenario, Boca realizará una nueva inspección del césped en las próximas horas para determinar si el campo podrá recuperarse a tiempo para los próximos compromisos oficiales.
Si los especialistas consideran que el deterioro requiere una intervención más profunda, la dirigencia podría avanzar con el recambio del césped, una decisión que obligaría al equipo a disputar algunos encuentros como local en otro estadio mientras se realizan los trabajos.
El calendario inmediato del Xeneize contempla dos presentaciones consecutivas como local: frente a Estudiantes, el miércoles 5 de agosto, y ante Vélez, el domingo 9.
La posibilidad de trasladar ambos partidos dependerá de la evolución del terreno de juego. Si el césped responde favorablemente en los próximos días, Boca mantendrá la localía en el Alberto J. Armando. En cambio, si los informes técnicos indican que no llegará en condiciones, el club deberá buscar una sede alternativa.
Según trascendió, durante el receso provocado por el Mundial 2026 se realizó una nueva siembra del campo de juego. Sin embargo, las condiciones climáticas retrasaron el crecimiento del césped, especialmente en el sector más afectado, ubicado frente a los palcos.