La Copa Libertadores 2026 comenzó con una modificación reglamentaria que impacta directamente en el desarrollo de los partidos. Desde el primer encuentro del certamen, la CONMEBOL puso en vigencia una pausa de rehidratación obligatoria en cada tiempo, con una duración máxima de 90 segundos, una medida que se aplicará de manera uniforme a lo largo de toda la competencia.
A diferencia de las pausas tradicionales, que suelen depender de condiciones climáticas extremas, esta disposición es fija y no estará sujeta a la temperatura o el estadio donde se juegue. El objetivo central es reforzar el cuidado físico de los futbolistas en un torneo caracterizado por la alta exigencia, los viajes extensos y la intensidad constante, aunque el alcance de la norma va más allá del aspecto fisiológico.











