El Chelsea fue sancionado por la Federación Inglesa de Fútbol (FA) debido a una serie de irregularidades financieras registradas durante el período en el que Roman Abramovich era propietario de la institución. La entidad deberá afrontar una multa de 10 millones de libras, equivalentes a unos 11,5 millones de euros, mientras que una sanción deportiva que podría impedirle incorporar jugadores durante dos ventanas de transferencias quedó suspendida.
Las infracciones investigadas se produjeron entre 2011 y 2018 y están relacionadas con pagos que no fueron informados correctamente a las autoridades. Según la resolución, las operaciones involucraron a empresas vinculadas con la propiedad del club y estuvieron destinadas a agentes, futbolistas y otras entidades.
La FA informó que el Chelsea reconoció los 74 cargos incluidos en la investigación. La primera comisión independiente que analizó el caso determinó una sanción económica de 10 millones de libras y una quita de diez puntos en la competición.
Sin embargo, la deducción de unidades no se aplicaría de manera inmediata. La medida había quedado suspendida hasta el 30 de junio de 2027, siempre que el club no volviera a cometer infracciones durante ese período.
Tras la apelación presentada por el Chelsea contra la sanción deportiva, una segunda comisión independiente decidió modificar el castigo. La quita de puntos fue reemplazada por una prohibición de registrar futbolistas durante dos mercados de fichajes.
Al igual que la sanción original, esta medida permanecerá suspendida hasta el 30 de junio de 2027. Por lo tanto, el club londinense podrá continuar incorporando jugadores mientras cumpla con las condiciones establecidas y no reincida en nuevas infracciones.
Los hechos investigados corresponden al período comprendido entre 2011 y 2018, cuando el empresario ruso Roman Abramovich estaba al frente del Chelsea.