El fútbol finlandés quedó sacudido por un episodio tan insólito como devastador: tres adolescentes, entre ellos un menor de 15 años, incendiaron de manera intencional el estadio del FC Haka apenas días después de consumarse el descenso del histórico club. Las llamas avanzaron con una velocidad imposible de controlar y destruyeron por completo una de las tribunas del Factory Field, además de arrasar parte del césped artificial, que quedó inutilizable.
El impacto en Valkeakoski, ciudad ubicada al sur del país y profundamente ligada al Haka, fue inmediato. El presidente de la institución, Marko Larsson, expresó su frustración en medio del desconcierto generalizado. "Ciertamente no necesitábamos esto. Ya hemos recibido mucho apoyo de la gente y seguiremos necesitándolo. Aún no evaluamos el costo de los daños, pero será significativo", lamentó.
El enojo también fue compartido por Olli Huttunen, director ejecutivo del club, que calificó el ataque como un golpe directo a uno de los símbolos del fútbol finlandés. "Esto es impactante si pensamos en lo importante que es el Factory Field. Este tipo de comportamiento es indignante. Desafortunadamente, el mundo es así", sostuvo.









