A partir de 2026, la Fórmula 1 experimentará una de las mayores revoluciones técnicas de los últimos 50 años, con cambios profundos en los reglamentos de chasis y motores. El objetivo es modernizar la categoría y aumentar el espectáculo, pero también evitar que se repita un escenario como el de 2014, cuando Mercedes dominó ampliamente gracias a su motor.
Nikolas Tombazis, responsable de monoplazas de la FIA, explicó que la nueva generación de propulsores será más sencilla, con la eliminación del costoso y diferencial MGU-H, y que se aplicará un sistema de concesiones denominado ADUO (Oportunidades de Desarrollo y Mejora Adicionales).











