La lluvia no fue la única protagonista antes de la largada del Gran Premio de Baréin, disputado en Sepang, Malasia. Durante la vuelta de formación, varios monoplazas, entre ellos los de Max Verstappen y Lewis Hamilton, comenzaron a circular a una velocidad inusualmente baja por una pérdida de potencia que obligó a demorar el comienzo de la competencia.
Horas después, la FIA dio a conocer un comunicado para explicar el episodio y señaló que se produjo una "combinación sin precedentes de baja velocidad del motor, condiciones de bajo agarre, parámetros de gestión de energía para pista mojada y la configuración de los sectores del circuito de Sepang", situación que provocó "una pérdida imprevista de potencia en varios coches".
Ante el inconveniente, el organismo tomó una medida de emergencia durante la demora de la competencia. Según informó la Federación, "el Departamento Técnico de la FIA eliminó la restricción del límite de energía en los sectores afectados mediante una actualización de software distribuida a todos los competidores durante el retraso de la carrera causado por las fuertes lluvias". Esta modificación permitió que los equipos pudieran trabajar sobre las unidades de potencia antes del inicio.
El organismo también reconoció que se trató de una falla que no había aparecido durante las instancias previas del fin de semana. "Ni la FIA ni los equipos habían detectado este problema durante las pruebas ni durante las vueltas de calentamiento", sostuvo en el comunicado.
Ahora, el episodio quedó bajo investigación para determinar con mayor precisión qué provocó la pérdida de rendimiento en los monoplazas. En ese sentido, la Federación anunció: "La FIA, junto con los equipos y los fabricantes de unidades de potencia, llevará a cabo una revisión exhaustiva del asunto".














