La FIFA resolvió dar marcha atrás con el proyecto que buscaba incorporar capital privado a los ingresos vinculados al Mundial 2030. La decisión fue comunicada oficialmente después de que la iniciativa provocara una creciente división dentro del fútbol internacional, con la UEFA como una de las principales voces críticas.
La propuesta, denominada FIFA Forward Enterprise, tenía como objetivo obtener recursos adicionales mediante la participación de inversores privados y destinar esos fondos al desarrollo del fútbol a nivel global. Sin embargo, las diferencias generadas en torno al plan llevaron al organismo a suspenderlo.










