La Federación Francesa de Fútbol decidió este jueves retirar su apoyo a Gianni Infantino en su búsqueda de la reelección al frente de la FIFA. El Comité Ejecutivo de la entidad, reunido en sesión ordinaria, formalizó por unanimidad esa postura, según informó el diario L'Equipe. Con este paso, Francia se alinea con otras grandes asociaciones europeas como las de Inglaterra e Italia, que ya habían marcado distancia con el dirigente suizo.
La decisión no llegó de un día para el otro. El presidente de la FFF, Philippe Diallo, había expresado desde julio sus reservas sobre el rumbo que tomaba la máxima organización del fútbol mundial. En aquel momento consideró que las condiciones para mantener el respaldo ya no se cumplían. Ahora, junto a sus colegas del Comité Ejecutivo, concluyó que la confianza depositada en Infantino se ha roto.
"La gestión actual del fútbol no es la adecuada", declaró Diallo a medios franceses. El dirigente subrayó además la legitimidad histórica de Francia en asuntos de gobernanza del deporte, al recordar que el país contribuyó a la fundación de la FIFA y que lleva una década entre las tres mejores selecciones del mundo.
Uno de los puntos de quiebre fue el proyecto que impulsó Infantino para ceder participaciones del Mundial a fondos privados vinculados a personas cercanas al presidente estadounidense Donald Trump. La iniciativa generó un fuerte rechazo y terminó aparcada por la polémica que desató. Diallo se había opuesto de manera inmediata a esa idea.
Críticas a la distribución de premios y al estilo de gobierno
El presidente francés también cuestionó la forma en que se repartieron los premios económicos en los últimos torneos. En particular, lamentó que el Mundial de Clubes, disputado por primera vez en 2025 por impulso de Infantino, contara con una dotación muy superior a la del Mundial de 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá.
A esas observaciones se sumó una crítica más estructural: la manera poco colegiada con la que, según Diallo, ejerce el poder el actual titular de la FIFA. Infantino fue elegido por primera vez en 2016, en medio de una profunda crisis institucional marcada por casos de corrupción que sacudieron a la organización.
La posición de la FFF coincide con el clima de confrontación que mantiene la UEFA. Su presidente, el esloveno Aleksander Ceferin, lleva tiempo en pie de guerra contra Infantino. Francia, en ese contexto, decidió abrir una serie de consultas con personalidades francesas y extranjeras de referencia en materia de buena gobernanza. El objetivo es aportar ideas a las reflexiones que ya se desarrollan en el ámbito europeo y, llegado el momento, designar al candidato que defenderá sus colores en la próxima elección.
Los roces no se limitan a las federaciones. Algunos de los colaboradores más cercanos a Infantino ya dejaron sus cargos. El caso más reciente fue el del francés Kevin Lamour, quien hasta comienzos de agosto ocupaba el puesto de número tres en la estructura de la FIFA. Su salida se interpretó como un síntoma más del desgaste que atraviesa la gestión del dirigente suizo de padres italianos.